¿Eres un robot?
Vos que te suscribiste a esta newsletter, por supuesto que no. Pero ahora compartimos el mundo de internet con los agentes de la inteligencia artificial. Y por acá comienzan a ser mayoría.

Romina Cáceres
AGO 11, 2026 • 7 min

En una pantalla grande, pero no gigante, los titulares de noticias se mueven en tiempo real. Algunos suben, otros bajan y el resto se queda en el medio esperando SU momento (que a veces nunca llega). Ver que algo que escribiste llega al top tres de los más leídos es efímeramente glorioso: significa que alguien te prestó atención, en este caso mucha gente. También puede ocurrir que ese artículo que tanto te costó se quede en el averno de los menos leídos. Y así aprendés a domar tu ego.
Hace más de diez años que ya no trabajo en la redacción digital de un diario, pero lo que rescato de aquel ranking tirano de “los más leídos” de Chartbeat —una plataforma que muestra en tiempo real el tráfico al sitio y demás cosas— es que entonces tenía la certeza de que nos leían. Ni siquiera me planteaba la humanidad de esos lectores. Hoy es algo que no puedo dar por sentado ante la irrupción de los lectores sintéticos..
Según Cloudflare (la empresa que te pregunta “¿eres un robot?” y te pide que confirmes con un captcha que sos humano para entrar a ciertas páginas), en 2026 más de la mitad del tráfico en internet proviene de agentes de inteligencia artificial. Gran parte del rastreo (52%) que hacen los bots es para entrenamiento de IA.
En dos años y medio, la adopción de la inteligencia artificial alcanzó más de mil millones de usuarios, un número que a las redes sociales les tomó más de ocho años. Y a la fecha, el 30% de la población mundial la usa, dice Cloudflare. Esta adopción también comienza a notarse en cómo la gente recurre a la IA para informarse, aunque todavía no en la misma medida que para otros fines. Eso dice el Digital News Report 2026 del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, que revela que el uso semanal de chatbots para acceder a las noticias pasó del 7% en 2025 al 10% en 2026. Latinoamérica es una de las regiones que lideran este crecimiento relativo sustancial.
Usamos tanto estos artefactos que ahora cuando dudamos de algo preguntamos: ¿esto es IA?
Y mientras redacto, me surge otra duda: ¿será que los robots se preguntan si lo que escribí es humano?
Lo que está en juego
🔎 ¿Estamos listos para decir adiós a la era de guglear? Cada vez menos personas llegan a un sitio web a través de los buscadores. Según el informe de tendencias y predicciones del Instituto Reuters de este año, el tráfico de búsqueda de Google cayó un tercio en 2025 y se proyecta una disminución adicional del 43% en los próximos tres años. Si la búsqueda muere, amenaza la sostenibilidad de los sitios que producen conocimiento (como medios de comunicación) que dependen de que personas como vos los lean.
Pero esto es parte de un proceso que comenzó hace tiempo (el “cero Google”) y que este año coronó el reinado de los intermediarios de información: por primera vez, la gente usa más las redes sociales y las plataformas de video para informarse (54%).
💻 Entrenar y descubrir. Google, bueno, “es todo un tema”. Incluso con el desplome del tráfico, la mayor parte todavía llega desde su buscador (88%, Cloudflare). Pero su resumen de Visión general creada por IA (Google AI Overviews) que aparece al hacer una búsqueda, retiene al usuario en su ecosistema sin necesidad de que este visite los links a las fuentes de su respuesta, lo que se traduce en menos visitas a los productores de esos contenidos.
Cloudflare explica que otras empresas de IA separan los rastreadores de entrenamiento y de descubrimiento, lo que facilita elegir si uno quiere que su contenido se use para uno u otro fin. Pero Google no lo hace y en la actualidad “tiene acceso a aproximadamente el doble de información que las empresas líderes en IA, ya que utiliza un bot mixto que dificulta que los clientes participen en el ecosistema de búsqueda de Google sin participar también en su ecosistema de IA”. Al no poder diferenciar si el bot entró para entrenar o buscar información que un humano pidió, es difícil pedir una compensación, por ejemplo.
Me gusta el uso de “descubrimiento” para diferenciar las funciones de los bots porque es una de las cosas que están en riesgo. Quedarnos solo con una respuesta curada de la realidad que nos devuelven los chatbots, de alguna manera, podría volvernos más perezosos y, por qué no, a la larga, menos tolerantes. Es la cámara de eco recargada.
🤖 Decile “hola” a una nueva audiencia: las máquinas. Si andás pensando en abrirte una cuenta en Substack o Ghost para volver a la escritura, esto te va a interesar. La investigadora Shuwei Fang plantea en esta columna para The Economist que, en este nuevo mercado de información mediado por la IA, los principales consumidores serían …las máquinas. Sí, y vienen con necesidades específicas.
Para quienes divulgamos conocimientos, contenidos periodísticos o ideas en un blog, en un perfil de redes o en un sitio web, surgen preguntas existenciales: ¿cómo conectarnos con la audiencia humana si la misma se está desplazando hacia chatbots? ¿Cómo sabemos qué querés saber si se lo estás preguntando a las máquinas? Sin los clics, los datos de alcance, el tiempo de lectura, ¿con qué señales de valor o de interés nos quedamos? ¿O cómo satisfacemos la demanda de datos (potencialmente insaciable) de los agentes de la IA? ¿Podemos? Malas noticias para nosotros.
Pero buenas noticias, quizá, para suscriptores como vos con mucha curiosidad por aprender. Fang señala que gracias a la IA generativa, estamos ante una expansión inigualable en la historia de la demanda humana de información, algo que ningún artículo o programa de radio o televisión podía cubrir antes. Además, la IA conversacional permite a las personas articular necesidades que antes no podían expresar. Ella llama a este fenómeno “la ventaja de la intimidad”: una predisposición de las personas a conversar con un chatbot con menos temor a sentirse ridiculizadas del que sentirían interactuando con otros humanos. Es que hoy, basta con solo formular una pregunta para que información hipercompleja se vuelva accesible.
💼 No estamos ante un intermediario igual a los que conocíamos. Como explica Fang en otro ensayo, la IA no se limita a clasificar y distribuir contenido, sino que lo analiza, interpreta y devuelve una respuesta que el usuario no necesita abandonar. Es decir, ya hizo el trabajo por vos de buscar las fuentes, condensar eso y darte la info masticada; si querés chequear, podés ir a los links que te proporciona. Y detrás de este mecanismo no hay un simple cambio de plataforma a otra plataforma (de los buscadores a las redes, de las redes a ChatGPT o Claude). Es una transformación de toda la arquitectura de información como la conocíamos hasta hace poco.
Mientras tanto, hay batallas legales en marcha, como la demanda de The New York Times y otros medios contra OpenAI por infringir derechos de autor por usar sus materiales para entrenar ChatGPT. Y en Brasil, el Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade) investiga a Google por explotar sin remuneración contenido periodístico brasileño en sus resúmenes de IA. El caso brasileño puede sentar un precedente en la región, si bien para medios de mercados pequeños, como Paraguay, se dificulta entablar cualquier negociación con las big techs, me dice Fernando Boccia, jefe de redacción del diario Última Hora.
“Como en el resto del mundo, desde hace tiempo los medios paraguayos sufren la caída de sus audiencias por decisiones [de las big techs]: antes, por cambios en su algoritmo de búsqueda; hoy por los chatbots de la IA. En este último caso, se trata de un uso indiscriminado de contenido ajeno con fines de lucro, por lo que sí corresponde que paguen una compensación a los medios”, dice el periodista.
¿Usás chatbots para informarte? ¿Qué es lo que más te gusta de eso? 🤔 Contanos tu experiencia respondiendo a este correo.
Info para seguir la conversación
- Si trabajás en periodismo, comunicación o sectores afines, te recomiendo leer el ensayo de Shuwei Fang La IA está transformando el ecosistema informativo. Eso podría ser una buena noticia. Yo me limité a la idea de la nueva audiencia de máquinas, pero ella propone mucho más que un diagnóstico. Plantea un rediseño del ecosistema informativo actual antes que una optimización (si sos periodista y años atrás te obligaron a hacer SEO para que Google te vea, sabés de qué te hablo).
- Muchas de las batallas de internet se centran en el contenido. Jazmín Acuña, directora y cofundadora de El Surti, propone cambiar ese paradigma y pasar a un modelo centrado en el cambio, donde el valor del periodismo no se mide solo por alcance y el tráfico, sino por el impacto. Es pasar de tirar una botella al mar, que quizá hace diez años te marcaba las notas más leídas en Chartbeat, a establecer una relación más cercana, colaborativa y respetuosa con la audiencia. Podés leer de qué se trata acá.

Romina Cáceres
Asunción 🇵🇾
Es periodista, y actualmente coordina la edición general de El Surti. Desde 2007, ha trabajado en diferentes medios de comunicación, principalmente en coberturas del área social y política, así como en coordinación editorial y de prensa.