{"id":47664,"date":"2022-02-02T17:28:31","date_gmt":"2022-02-02T21:28:31","guid":{"rendered":"https:\/\/elsurti.com\/?post_type=reportaje&#038;p=47664"},"modified":"2022-02-03T09:41:31","modified_gmt":"2022-02-03T13:41:31","slug":"las-desobedientes-de-la-dictadura","status":"publish","type":"reportaje","link":"https:\/\/elsurti.com\/pt\/oligarquia\/reportaje\/2022\/02\/02\/las-desobedientes-de-la-dictadura\/","title":{"rendered":"Las desobedientes de la dictadura"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<p>A Olinda Ruiz y a Alegr\u00eda Gonz\u00e1lez les da algo de verg\u00fcenza admitir que no sab\u00edan mucho de la dictadura estronista hasta que dejaron la adolescencia. Dicen que en sus colegios poco o nada se hablaba de eso. Ambas, tambi\u00e9n, comparten el dolor que sintieron al enterarse del rol que tuvieron sus familias en ese r\u00e9gimen del terror.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alegr\u00eda revisaba una p\u00e1gina de exiliados paraguayos en Argentina cuando un testimonio le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Hablaban de Alberto Plan\u00e1s, su bisabuelo paterno. Que lo vieron borracho en una c\u00e1mara de tortura. Su bisabuelo fue Jefe de Investigaciones de Stroessner.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Olinda estaba en la facultad cuando fue al Museo de las Memorias en Asunci\u00f3n por primera vez. En una lista de polic\u00edas torturadores identificados con los testimonios de v\u00edctimas del r\u00e9gimen dictatorial uno le era familiar: Juli\u00e1n Ruiz Paredes, su abuelo. La urgencia de saber mucho m\u00e1s no tard\u00f3 en aparecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSal\u00ed del museo, llam\u00e9 a mi mam\u00e1 llorando y ah\u00ed empez\u00f3 el proceso de hacer las primeras preguntas en mi familia\u00bb, cuenta Olinda, quien hoy tiene 33 a\u00f1os y es psic\u00f3loga y sistematizadora. Investigando se top\u00f3 con <a href=\"https:\/\/www.corteidh.or.cr\/docs\/casos\/goiburu\/demanda.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">una demanda<\/a> de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado paraguayo por la detenci\u00f3n ilegal y arbitraria, tortura y desaparici\u00f3n forzada de Agust\u00edn Goibur\u00fa, Carlos Mancuello y los hermanos Rodolfo Feliciano y Benjam\u00edn de Jes\u00fas Ram\u00edrez Villalba entre 1974 y 1977. All\u00ed tambi\u00e9n figuraba su abuelo junto a otros conocidos represores como Sabino Augusto Montanaro, ministro del Interior y amigo cercano de Stroessner.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que ella llama \u00ablos archivos del terror familiar\u00bb, una serie de documentos que su abuela guard\u00f3 y que desempolv\u00f3 luego de su muerte, logr\u00f3 confirmar el cargo que ocup\u00f3 en la dictadura Juli\u00e1n Ruiz Paredes: director de vigilancia y delitos, una direcci\u00f3n dentro del departamento de Investigaciones de la polic\u00eda, lugar donde se realizaban interrogatorios, torturas y ejecuciones bajo el mando de Pastor Coronel. Su abuela, Olinda Gregor de Ruiz, tambi\u00e9n polic\u00eda, trabaj\u00f3 en la direcci\u00f3n de Identificaciones. Con los documentos en mano, logr\u00f3 lo que no hab\u00eda podido hasta entonces: hablar con su pap\u00e1. Desde entonces \u00e9l no dej\u00f3 de responder a todas sus preguntas sobre los abuelos. \u00abFue muy dif\u00edcil para m\u00ed destruir ese otro relato hegem\u00f3nico familiar en los que ellos eran h\u00e9roes y luego pasaron a ser unos genocidas torturadores\u00bb, dice Olinda. Pero callar dej\u00f3 de ser una opci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa de Alegr\u00eda no se cuestionaba la dictadura. Cada 3 de noviembre, aniversario del nacimiento de Stroessner, se celebraba. \u00abEso siempre fue bien visto. Ese era mi mundo, donde yo crec\u00ed\u00bb, cuenta. Pero a sus 26 a\u00f1os, desde la fotograf\u00eda y el arte visual trata de construir una mirada cr\u00edtica hacia esa relaci\u00f3n. El quiebre que tuvo con su familia cuando decidi\u00f3 salir del closet hace unos a\u00f1os y reafirmarse como lesbiana le impuso una distancia que le ayud\u00f3 a mirar su vida desde un nuevo \u00e1ngulo. Vivi\u00f3 el funeral de su abuelo materno, tambi\u00e9n ligado a la dictadura, con cierta lejan\u00eda. La bandera del Partido Colorado sobre el f\u00e9retro, las personas que fueron a rendirle homenaje, todo comenz\u00f3 a parecerle extra\u00f1o. \u00abYa no pod\u00eda no saber qui\u00e9nes fueron mis antepasados y c\u00f3mo es que estoy donde estoy\u00bb, dice. Con esa inquietud empez\u00f3 a indagar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMi abuelo materno es C\u00e9sar Ben\u00edtez Bogado y fue delegado de gobierno en tres departamentos durante la dictadura, en San Pedro, \u00d1eembuc\u00fa y Paraguar\u00ed\u00bb, revela. Y por el lado de su padre, tanto su <a href=\"https:\/\/elsurti.com\/tierra-malhabida\/alberto-planas\/\">bisabuelo<\/a> quien fue jefe de investigaciones antes de Pastor Coronel como su t\u00edo abuelo <a href=\"https:\/\/elsurti.com\/invasor-vip\/jose-alberto-planas\/\">Jos\u00e9 Alberto \u00abIcho\u00bb Plan\u00e1s<\/a> figuran en el informe de la Comisi\u00f3n de Verdad y Justicia entre los 3.336 beneficiarios de tierras destinadas para la reforma agraria pero que Stroessner reparti\u00f3 a pol\u00edticos, militares y empresarios amigos. Al preguntar a su pap\u00e1 sobre esas tierras, \u00e9l neg\u00f3 con firmeza la tenencia de las mismas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo puedo asumir la responsabilidad de mis abuelos, no puedo cargar con su culpa. Pero s\u00ed siento que tengo una responsabilidad hist\u00f3rica\u00bb, dice Alegr\u00eda. Esa convicci\u00f3n, que convive con sentimientos de incomodidad y contradicci\u00f3n, la llev\u00f3 a conectar con historias similares a la suya fuera de Paraguay: la de hijos, hijas y familiares de genocidas que hoy se agrupan bajo el nombre Historias Desobedientes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"un-movimiento-que-desafia-el-silencio-familiar-sobre-los-crimenes-de-las-dictaduras-latinoamericanas\"><strong>Un movimiento que desaf\u00eda el silencio familiar sobre los cr\u00edmenes de las dictaduras latinoamericanas<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Obedecer viene del lat\u00edn<em> obaudire, <\/em>que significa poder escuchar, entender lo que te dicen y seguir ese mandato. As\u00ed lo explica Anal\u00eda Kalinec de Argentina, una maestra y psic\u00f3loga de 42 a\u00f1os que integra el colectivo Historias Desodebientes. \u00abDesobedecer tiene que ver con deso\u00edr lo que se nos est\u00e1 diciendo. Nosotros venimos de familias donde imperan cosmovisiones del mundo a las cuales vamos renunciando y nos vamos oponiendo\u00bb, dice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Kalinec decidi\u00f3 renunciar y repudiar p\u00fablicamente a su padre Eduardo Kalinec, alias Doctor K, un exmilitar de la dictadura argentina que fue detenido en 2005 con prisi\u00f3n preventiva, luego juzgado y condenado a cadena perpetua en 2010 por cr\u00edmenes de lesa humanidad. \u00abHasta el momento de la detenci\u00f3n yo ignoraba totalmente la vinculaci\u00f3n de mi pap\u00e1 con la dictadura. Incluso, hasta la existencia de una dictadura\u00bb, cuenta Anal\u00eda. Desde entonces empez\u00f3 a dibujar su coexistencia con un hombre que como padre se mostraba amoroso y protector pero que, como pudo constatar leyendo testimonios de sobrevivientes, tambi\u00e9n tortur\u00f3, desapareci\u00f3 y mat\u00f3. Public\u00f3 un libro \u2013<em>Llevar\u00e9 su nombre<\/em>\u2013 donde enumera los cr\u00edmenes que cometi\u00f3 su padre y desaf\u00eda los mandatos familiares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Historias Desobedientes se fund\u00f3 en 2017 en el marco de una <a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2017\/05\/10\/argentina\/1494431965_661817.html\">marcha hist\u00f3rica<\/a> en Buenos Aires que convoc\u00f3 a miles de personas en las calles en contra de una sentencia de la Corte Suprema conocida como 2&#215;1. La misma beneficiaba a represores con la excarcelaci\u00f3n. Pero para Anal\u00eda el proceso de Desobedientes empez\u00f3 mucho antes y no se puede entender sin el trabajo de organismos de derechos humanos, de las Madres y las Abuelas de la Plaza de Mayo, de la voluntad pol\u00edtica del expresidente N\u00e9stor Kirchner y la confluencia de todos los poderes del Estado para revisar y confrontar el pasado para no repetirlo. \u00abArgentina es un pa\u00eds que ha juzgado a los responsables de cr\u00edmenes de lesa humanidad con sus propios tribunales, con sus propias leyes, cosa que no ha pasado en ning\u00fan otro pa\u00eds, en ning\u00fan otro continente\u00bb, dice. Para ella, estas condiciones ayudaron a que los propios familiares de c\u00f3mplices de la dictadura tomen conciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSomos las hijas, los hijos, las nietas, los nietos de los genocidas que asumimos el horror de lo que hicieron nuestros familiares, no sin dolor, no sin costos emocionales, no sin costos familiares, pero que entendemos que el deber social de repudiar estos cr\u00edmenes, un deber social de luchar y de trabajar para que esto no vuelva a repetirse. Por eso salimos a dar testimonio\u00bb, explica Anal\u00eda. Hoy el colectivo re\u00fane a m\u00e1s de 150 personas y se ha extendido a Chile, Brasil y, recientemente, a Paraguay. El cap\u00edtulo local se oficializ\u00f3 en un acto organizado por la Codehupy (Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay) en la plaza de la Democracia en diciembre de 2021. All\u00ed estuvieron Alegr\u00eda Gonz\u00e1lez, Olinda Ruiz, Anal\u00eda Kalinec y defensores de derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"un-capitulo-nuevo-en-la-busqueda-de-verdad-y-justicia-en-paraguay\"><strong>Un cap\u00edtulo nuevo en la b\u00fasqueda de verdad y justicia en Paraguay<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>A Olinda no le fue f\u00e1cil lidiar con el miedo de pensar qu\u00e9 dir\u00edan los sobrevivientes de su abuelo por haber heredado una historia terrible. \u00abMe llev\u00f3 como dos a\u00f1os trabajar ese tema para estar s\u00f3lida y pararme frente a los sobrevivientes y sumarme a ellos\u00bb, cuenta. Alegr\u00eda no sab\u00eda d\u00f3nde estaba ubicada pero mientras m\u00e1s indagaba, m\u00e1s fuerte se volvi\u00f3 la necesidad de tomar una postura. \u00abEl nombre no se puede quitar. Lo que queda es ver qu\u00e9 puedo hacer desde el lugar que me toca\u00bb, asegura. Se acerc\u00f3 a Codehupy, que la apoy\u00f3 y colabor\u00f3 en afianzar la conexi\u00f3n con el colectivo Desobedientes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para su secretario ejecutivo, Oscar Ayala, el gesto de mujeres j\u00f3venes como ellas tiene un hondo significado para todo el pa\u00eds y su historia: \u00abEn una sociedad donde no se habla lo suficiente sobre los cr\u00edmenes de la dictadura [&#8230;], es una llamada de atenci\u00f3n y una interpelaci\u00f3n que puede renovar un debate sobre memoria hist\u00f3rica y sobre la necesidad de justicia\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A Rogelio Goibur\u00fa, encargado de la Direcci\u00f3n de Reparaci\u00f3n y Memoria Hist\u00f3rica e hijo de un desaparecido en el marco del Plan C\u00f3ndor, le da esperanza saber de ellas. Conoci\u00f3 a Alegr\u00eda un 2 de febrero en una cafeter\u00eda del centro de Asunci\u00f3n, luego de que ella se pusiera en contacto con \u00e9l. Fue la primera vez que un familiar de c\u00f3mplices de la dictadura le pidi\u00f3 hablar. Conversaron por horas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00c9stas j\u00f3venes no son culpables de lo que hicieron sus abuelos, en absoluto\u00bb, asegura Rogelio. \u00abEs cierto que en nuestro pa\u00eds tenemos a muchos que de ninguna manera se arrepienten de lo que hicieron sus progenitores porque gozan de la riqueza malhabida. Pero Desobedientes nos muestra que otra forma de vivir es posible, a pesar del dolor que genera romper con las familias\u00bb, dice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A Olinda le cost\u00f3 saber todo lo que su pap\u00e1 s\u00ed sab\u00eda de su abuelo. Que mataba y torturaba, lo sab\u00eda. \u00c9l le cont\u00f3 que a veces, de joven, visitaba su oficina. All\u00ed vio la tina donde ahogaban a los presos. All\u00ed escuch\u00f3 gritos. Le cont\u00f3 que sab\u00eda y que no estaba de acuerdo. \u00abPero en la generaci\u00f3n de mi pap\u00e1, al menos \u00e9l sostuvo el silencio familiar como una manera de resguardo. La violencia desmedida de mi abuelo tambi\u00e9n la viv\u00edan en el interior de su casa\u00bb, explica Olinda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eso cambia con ella. \u00abHay una distancia generacional muy importante que permite que los nietos podamos romper el silencio de una forma m\u00e1s sencilla y confrontativa. El tiempo hace que yo pueda hablar\u00bb, dice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Olinda est\u00e1 trabajando en un documental sobre c\u00f3mo opera el silencio en las familias. Habl\u00f3 con su hermano sobre su proyecto con algo de preocupaci\u00f3n a su reacci\u00f3n, pero se sorprendi\u00f3 cuando \u00e9l le confes\u00f3 que ya sab\u00eda que su abuelo era un asesino, porque le hab\u00eda comentado su padre. Le dijo que alguna vez su pap\u00e1 quiso darle el arma que perteneci\u00f3 a su abuelo, pero no lo acept\u00f3. Pens\u00f3 en la cantidad de personas que pudo haber matado con esa arma. \u00abPara m\u00ed, que no haya querido heredar el arma fue muy importante porque es como una met\u00e1fora. Somos los herederos pero no queremos tomar eso\u00bb, reflexiona.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alegr\u00eda tuvo quiebres familiares y amistosos por la postura que asumi\u00f3. Tiene nueve hermanos con los que habla poco hoy. Cuando se le pregunta qu\u00e9 implica desobedecer, se quiebra. \u00abEs un desprendimiento total, deshacerte y hacerte de nuevo\u00bb, dice entre l\u00e1grimas. La terapia le ayud\u00f3 a atravesar la verg\u00fcenza y la soledad que sinti\u00f3 por mucho tiempo. No se arrepiente de lo que ha hecho. Lo volver\u00eda a hacer. \u00abEs una posici\u00f3n pol\u00edtica que debemos tomar, la de desobedecer. Nosotras podemos colaborar con la memoria, la verdad y la justicia\u00bb.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se enteraron de que sus abuelos participaron de la dictadura estronista. Repudian todo lo que hicieron. 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