{"id":7140,"date":"2016-10-22T11:36:38","date_gmt":"2016-10-22T15:36:38","guid":{"rendered":"https:\/\/elsurti.com\/?post_type=reportaje&#038;p=7140"},"modified":"2022-10-20T10:41:33","modified_gmt":"2022-10-20T14:41:33","slug":"ir-a-la-universidad-en-paraguay-puede-ser-una-carrera-de-vida-o-muerte","status":"publish","type":"reportaje","link":"https:\/\/elsurti.com\/pt\/futuros\/reportaje\/2016\/10\/22\/ir-a-la-universidad-en-paraguay-puede-ser-una-carrera-de-vida-o-muerte\/","title":{"rendered":"Ir a la universidad en Paraguay puede ser una carrera de vida o muerte"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<p>Cuando son las tres de la tarde, Christian Qui\u00f1\u00f3nez dice chau, toma un recipiente lleno de combustible y se dirige hacia la costa del r\u00edo Paraguay, donde lo espera su bote para ir a la universidad. Nada raro para \u00e9l, su familia y los habitantes de Puerto Casado, un distrito del Chaco paraguayo a 650 kil\u00f3metros al norte de Asunci\u00f3n, la capital de Paraguay. Nada extraordinario para quienes est\u00e1n habituados a que tanto el cajero autom\u00e1tico m\u00e1s pr\u00f3ximo como la universidad m\u00e1s cercana se encuentren a 20 kil\u00f3metros. Pero del otro lado el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El ritual cotidiano inicia cuando el reloj marca las tres de la tarde y Qui\u00f1\u00f3nez abraza a sus hijos. James, de un a\u00f1o de edad, nombrado en devoci\u00f3n al colombiano goleador del Mundial de Brasil 2014, dilata la despedida con una artima\u00f1a dif\u00edcil de evadir. Se aferra a su padre con los brazos, las piernas y el cuerpito entero. Le suplica que no se vaya y llora. Bastante.<\/p>\n\n\n\n<p>Jon\u00e1s, de tres a\u00f1os, llamado como el profeta tragado por una ballena, tampoco consiente el adi\u00f3s pero contiene las l\u00e1grimas. Es el hermano mayor y se ha acostumbrado a la idea: pap\u00e1 ir\u00e1 a la facultad a estudiar como lo hizo ayer y como lo har\u00e1 ma\u00f1ana. Como lo hace cada lunes, martes, mi\u00e9rcoles y jueves. Luego volver\u00e1 y la vida continuar\u00e1 feliz. Esta es la oraci\u00f3n que Christian Qui\u00f1\u00f3nez, un hombre alto, de facciones duras y sonrisa cordial, repite a sus dos hijos y a s\u00ed mismo cada vez que son las tres de la tarde. Solo Estefan\u00eda Gonz\u00e1lez, su compa\u00f1era y madre de James y Jon\u00e1s percibe el alcance de los temores de Christian. Cada partida inquieta a ambos. Y no se trata de un mal presagio ni de un miedo absurdo. Todos saben de lo que es capaz de hacer el r\u00edo a quien se atreve a cruzarlo.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"600\" src=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/pat1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7149\" srcset=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/pat1.jpg 900w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/pat1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/pat1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Christian Qui\u00f1\u00f3nez y \u00c9ver Pereira van de lunes a jueves a una universidad privada ubicada en Vallem\u00ed. Para llegar, deben cruzar un r\u00edo en un peque\u00f1o bote.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los inicios de un latifundio<\/h3>\n\n\n\n<p>De lunes a viernes, entre las siete de la ma\u00f1ana y la una de la tarde, Christian Quin\u00f3nez trabaja como secretario en el Juzgado de Paz de Puerto Casado, la ciudad que en Google Maps aparece como La Victoria, pero que debe su nombre a Carlos Casado del Alisal, un espa\u00f1ol que en 1889 se convirti\u00f3 en el due\u00f1o de todo aquello al comprar m\u00e1s de cinco millones de hect\u00e1reas de tierras fiscales. Poco m\u00e1s que las superficies en metros cuadrados de Costa Rica, Eslovaquia, Suiza o B\u00e9lgica.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas tierras, ubicadas cerca de la frontera con Brasil, Casado estableci\u00f3 la primera empresa de extracci\u00f3n de tanino de Am\u00e9rica, una sustancia que por entonces era muy codiciada debido a su capacidad de convertir pieles de animales en cuero. La fuente de este poderoso astringente natural se encontraba en la corteza del quebracho, un \u00e1rbol nativo de Sudam\u00e9rica que entonces revest\u00eda gran parte del territorio que Carlos Casado hab\u00eda adquirido, con paraguayos e ind\u00edgenas adentro.<\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, la explotaci\u00f3n de los bosques de quebracho hizo que Puerto Casado creciera como nunca antes. La energ\u00eda el\u00e9ctrica lleg\u00f3 all\u00ed incluso antes que a la capital del pa\u00eds gracias a un sistema de autoalimentaci\u00f3n: el aserr\u00edn del quebracho triturado alimentaba el fuego que hac\u00eda que el agua hirviera y se produzca as\u00ed la energ\u00eda requerida por la f\u00e1brica. El excedente de energ\u00eda era distribuido a las viviendas de los empleados de alto rango, extranjeros provenientes de Argentina, Alemania, Hungr\u00eda y otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo entero, o al menos gran parte de \u00e9l, trabajaba en la empresa, en cuya jerarqu\u00eda los cuadros m\u00e1s bajos pertenec\u00edan a los paraguayos, que si bien no ocupaban puestos de mando, adquir\u00edan habilidades administrativas y contables. En las categor\u00edas inferiores se encontraban los peones y los trabajadores del obraje, puestos generalmente atribuidos a ind\u00edgenas de varias etnias provenientes de otras zonas del Chaco y asentadas en Casado. As\u00ed lo cuenta Valentina Bonifacio, una antrop\u00f3loga italiana que lleva a\u00f1os investigando la historia de Puerto Casado.<\/p>\n\n\n\n<p>La actual poblaci\u00f3n es de poco m\u00e1s de siete mil habitantes de Puerto Casado y son en su mayor\u00eda descendientes de trabajadores de la antigua empresa. La casa de paredes blancas y amplio patio que Christian Qui\u00f1\u00f3nez se dispone a abandonar, cada vez que el reloj marca las tres de la tarde, se sostiene gracias a una estructura de voluminosas columnas, troncos de aquel \u00e1rbol cuya madera era tan dura que quebraba hachas, de ah\u00ed su nombre: quebracho.<\/p>\n\n\n\n<p>El techo bajo el cual creci\u00f3, y donde hoy vive junto con su familia, es fruto del trabajo de su padre y la herencia de un periodo de abundancia dentro del latifundio. Pero a diferencia de su padre, ex herrero en la antigua firma, Christian no conoci\u00f3 el tanino ni vio funcionar el ferrocarril que la empresa construy\u00f3 en 1927 para trasladar los rollos de madera desde el bosque hasta la f\u00e1brica.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"600\" src=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/f2-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7150\" srcset=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/f2-1.jpg 900w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/f2-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/f2-1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El traslado en su propio bote le cuesta a Christian Qui\u00f1\u00f3nez 1 d\u00f3lar. La alternativa ser\u00eda una balsa de una empresa privada que cobra 15 veces m\u00e1s que el transporte p\u00fablico de Asunci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El viaje a la universidad<\/h3>\n\n\n\n<p>En Puerto Casado hoy no existe universidad p\u00fablica ni privada. Por eso, para Christian Qui\u00f1\u00f3nez, funcionario del Juzgado de Paz de la ciudad y estudiante de tercer a\u00f1o de la carrera de Derecho, la \u00fanica esperanza de recibir un t\u00edtulo universitario se encuentra al otro lado del r\u00edo, en la ciudad de Vallem\u00ed, departamento de Concepci\u00f3n. Hasta ah\u00ed cruza de lunes a jueves acompa\u00f1ado de su viejo amigo \u00c9ver Pereira, con quien ya comparti\u00f3 aula durante la secundaria. Ambos asisten a la filial de la Universidad Mar\u00eda Serrana, una instituci\u00f3n privada creada en 2009. Pero sus carreras a\u00fan no cuentan con la acreditaci\u00f3n de la <a href=\"http:\/\/www.aneaes.gov.py\/aneaes\/index.php\/ct-menu-item-31\">Agencia Nacional de Evaluaci\u00f3n y Acreditaci\u00f3n de la Educaci\u00f3n Superior (Aneaes),<\/a> que otorga una garant\u00eda de calidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hubiera podido escoger, Qui\u00f1\u00f3nez ir\u00eda a una universidad p\u00fablica. \u00abEl sue\u00f1o del que quiere profesionalizarse es ir a la Universidad Nacional de Asunci\u00f3n\u00bb, dice como obviedad. Pero en su experiencia, querer casi nunca es poder. La universidad p\u00fablica m\u00e1s cercana a \u00e9l es la Universidad Nacional de Concepci\u00f3n, situada en la ciudad del mismo nombre, a poco m\u00e1s de 200 kil\u00f3metros de su pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>La oferta de educaci\u00f3n terciaria p\u00fablica en Paraguay es limitada. Hay siete universidades p\u00fablicas en todo el pa\u00eds con filiales repartidas en algunas ciudades. Mientras, existen 47 universidades privadas con un alt\u00edsimo n\u00famero de sucursales en todo el territorio. <a href=\"http:\/\/kurtural.com\/universidad-garage\/\">Adem\u00e1s, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, por lo general, no puede estudiar en universidades p\u00fablicas por varias razones.<\/a> Los costos de ingreso son altos y los horarios de algunas carreras impiden trabajar de manera paralela a los estudios, una obligaci\u00f3n para quienes necesitan ganar dinero para sostenerse.<\/p>\n\n\n\n<p>En un d\u00eda radiante, sin nubes o vientos que amenacen tormenta, la traves\u00eda de ida a Vallem\u00ed dura al menos una hora y treinta minutos. Aun con el clima a favor, la inmensidad del r\u00edo Paraguay en confluencia con el r\u00edo Apa y los magn\u00edficos cerros que bordean el trayecto, no siempre es un viaje de placer. El ensordecedor sonido del motor del bote sumerge a los viajantes en la solitaria contemplaci\u00f3n de un entorno natural que resulta fascinante para quien lo ve por primera vez, pero que aburre cuando se vuelve rutina. \u00abNos sentamos y <em>tovasy<\/em> (caras serias), <em>jagua can\u00f3aisha<\/em> (como perro en canoa) nos aventuramos hacia Vallem\u00ed\u00bb, bromea Christian en guaran\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A \u00c9ver Pereira, estudiante de Licenciatura en Contabilidad, siempre le gustaron las matem\u00e1ticas. \u00c9l tambi\u00e9n es padre de dos ni\u00f1os peque\u00f1os a los que mantiene derribando \u00e1rboles que luego se convertir\u00e1n en postes. Es un trabajo extenuante que realiza en medio del bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en esa oficina a cielo abierto, de la que disfruta mucho, donde un d\u00eda de 2015, decidi\u00f3 volver a estudiar. Ocurri\u00f3 luego de que un compa\u00f1ero mayor le dijera en guaran\u00ed: \u00abTen\u00e9s que esforzarte y estudiar porque el estudio te va a servir toda la vida. Sin embargo, el trabajo de esfuerzo en el bosque solo vas a poder hacer mientras seas joven\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAh\u00ed decid\u00ed estudiar\u00bb, dice mir\u00e1ndose las palmas de las manos tapizadas de callos y ampollas.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"600\" src=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F3-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7153\" srcset=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F3-1.jpg 900w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F3-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F3-1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Christian Qui\u00f1\u00f3nez sufri\u00f3 dos accidentes graves en su lucha por acceder a la universidad desde el Chaco paraguayo.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El naufragio<\/h3>\n\n\n\n<p>Hasta el pasado mi\u00e9rcoles 8 de junio, ni Christian Qui\u00f1\u00f3nez ni \u00c9ver Pereira hab\u00edan naufragado. Ese d\u00eda el viento no soplaba desde el norte ni desde el sur, pero hac\u00eda mucho fr\u00edo. Como ya se hab\u00eda hecho costumbre, Qui\u00f1\u00f3nez, Pereira y su hermano menor Luis, de 19 a\u00f1os, quien entonces tambi\u00e9n estudiaba con ellos, cruzaron el r\u00edo con destino a la universidad tal como lo ven\u00edan haciendo desde marzo. Esta vez fueron acompa\u00f1ados de Ram\u00f3n Paredes y su hijo Bl\u00e1sido, vecinos que hab\u00edan solicitado un avent\u00f3n hasta Vallem\u00ed, a donde iban a comprar repuestos para motocicletas. No era la primera vez que el mec\u00e1nico Paredes viajaba con ellos. Nadie sospech\u00f3 que ser\u00eda la \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<p>La cortes\u00eda de ceder un lugar en el bote es usual y necesaria en Casado, donde la alternativa para llegar a Vallem\u00ed es una balsa de una empresa privada de transporte que pasa apenas dos veces al d\u00eda y cuesta G. 35.000 (poco m\u00e1s de 6 d\u00f3lares), 15 veces m\u00e1s que el transporte p\u00fablico convencional en Asunci\u00f3n. Otra opci\u00f3n es compartir una deslizadora operada por un lugare\u00f1o, quien por alrededor de G. 180.000 (32 d\u00f3lares) traslada de un punto a otro hasta un m\u00e1ximo de tres personas. Gracias al motor y la lancha que Qui\u00f1\u00f3nez adquiri\u00f3 a principios de este a\u00f1o, el traslado de los estudiantes cuesta lo que el combustible: G. 5.000 (1 d\u00f3lar).<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-large-font-size\" style=\"color:#fb7274\"><em>En Puerto Casado hoy no existe universidad p\u00fablica ni privada. Por eso, la \u00fanica esperanza de recibir un t\u00edtulo universitario se encuentra al otro lado del r\u00edo, en la ciudad de Vallem\u00ed, departamento de Concepci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<p>Esa fr\u00eda tarde de finales de oto\u00f1o el viaje de ida transcurri\u00f3 sin inconvenientes. El regreso, tal vez por el peso extra que supon\u00edan las cajas de repuestos adquiridas en el otro lado, fue devastador. A los 20 minutos de zarpar, el terror se apoder\u00f3 de los tripulantes. Eran cerca de las 10 de la noche cuando la peque\u00f1a embarcaci\u00f3n se empez\u00f3 a hundir estando a m\u00e1s de 6 km del puerto de Vallem\u00ed. Guiados por una sola linterna, los cinco tripulantes trataron de vaciar el agua que no dejaba de inundar el bote, sin buenos resultados. Tampoco funcion\u00f3 el intento de colisi\u00f3n que Christian ensay\u00f3 a sugerencia de alguien que ahora ya no recuerda, alguna de las voces que en ese momento gritaban desesperadas. Con el motor completamente sumergido, la \u00fanica alternativa era saltar en la oscuridad. Ninguno ten\u00eda salvavidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSin ver nada me tir\u00e9. Di algunas brazadas, me agarr\u00e9 de unos camalotes y empec\u00e9 a salir del agua\u00bb, recuerda Qui\u00f1\u00f3nez de ese fat\u00eddico instante. Pero no hab\u00eda alcanzado la tierra firme de Vallem\u00ed ni la de Puerto Casado. Se encontraba en una peque\u00f1a isla situada en medio de ambas localidades. Los hermanos Pereira, hijos de pescadores y expertos nadadores lo hab\u00edan logrado tambi\u00e9n. Pero no hab\u00eda rastros de Ram\u00f3n ni de Bl\u00e1sido Paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00f1\u00f3nez y los hermanos Pereira gritaron sus nombres durante algunos minutos, pero nadie respondi\u00f3. Mojados y al borde de la hipotermia, se abrieron camino en la isla en busca de ayuda y solo despu\u00e9s de media hora de caminata hallaron a un grupo de pescadores que los auxili\u00f3 y los ayud\u00f3 a buscar a sus amigos. El cuerpo sin vida de Basilio Paredes fue hallado unas horas despu\u00e9s. El de su padre apareci\u00f3 tres d\u00edas m\u00e1s tarde luego de una b\u00fasqueda realizada por las Fuerzas Armadas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNosotros est\u00e1bamos conscientes de que alguna vez pod\u00eda pasar, pero no de que ser\u00eda as\u00ed de grave. Con ese riesgo nos sub\u00edamos al bote todos los d\u00edas. Estar en el agua es todo un riesgo ya, la vida misma es as\u00ed, solo que el agua es un poquito m\u00e1s peligrosa nom\u00e1s\u00bb, dice Qui\u00f1\u00f3nez sobre el accidente que en aquella noche de junio se llev\u00f3 a dos de sus amigos. Pero esta no era la primera vez que, por estudiar, sali\u00f3 con vida de una tragedia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco a\u00f1os atr\u00e1s, sobrevivi\u00f3 a un accidente automovil\u00edstico cuando iba a la capital. Entonces cursaba Administraci\u00f3n de Empresas en la Universidad Aut\u00f3noma de Asunci\u00f3n. La modalidad de estudio era a distancia pero requer\u00eda de su presencia durante los ex\u00e1menes. As\u00ed es que cada dos meses Christian Qui\u00f1\u00f3nez deb\u00eda trasladarse m\u00e1s 600 kil\u00f3metros hasta Asunci\u00f3n. En uno de esos viajes, la camioneta en la que se desplazaba volc\u00f3 luego de caer en un pozo que hab\u00eda en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el informe policial, la causa del accidente hab\u00eda sido el p\u00e9simo estado en el que se encontraba la ruta. Christian sali\u00f3 ileso, pero murieron Marisela Ram\u00edrez y el conductor Freddy Fern\u00e1ndez, hijo de Justo Fern\u00e1ndez, entonces gobernador del departamento de Alto Paraguay. Otros dos pasajeros, Fernando Fern\u00e1ndez, tambi\u00e9n hijo del gobernador, y Gleisy Ruiz tuvieron heridas graves pero sobrevivieron. Todos eran estudiantes universitarios.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"600\" src=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F4-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7158\" srcset=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F4-1.jpg 900w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F4-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F4-1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00c9ver Pereira se dedica a cortar \u00e1rboles. Pero quiere un t\u00edtulo universitario para tener m\u00e1s oportunidades laborales.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sobrevivir para estudiar<\/h3>\n\n\n\n<p>La empresa Carlos Casado SA empez\u00f3 su declive en los a\u00f1os 80, cuando el tanino dej\u00f3 ser rentable, pero llev\u00f3 adelante su proceso de cierre definitivo reci\u00e9n entre 1996 y 2000. Christian Qui\u00f1\u00f3nez no lo recuerda, por aquellos a\u00f1os era solo un ni\u00f1o un poco mayor que su hijo Jon\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras casi un siglo de explotaci\u00f3n de los montes de quebracho y de incursiones en la ganader\u00eda, la firma se march\u00f3 del pa\u00eds no sin antes vender unas 500 mil hect\u00e1reas y todo lo que ellas conten\u00edan \u2014estructura e instalaciones de la ex f\u00e1brica, animales y personas\u2014 a las empresas de Sun Myung Moon, un surcoreano autodenominado mes\u00edas. Moon ya falleci\u00f3, pero en el a\u00f1o 2000, cuando se concret\u00f3 la venta, encabezaba la Iglesia de la Unificaci\u00f3n Universal, m\u00e1s conocida como secta Moon. As\u00ed, las tierras, la ciudad, sus habitantes y las comunidades ind\u00edgenas pasaban a manos de un nuevo due\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2005, gran parte de la poblaci\u00f3n casade\u00f1a march\u00f3 250 kil\u00f3metros hasta Asunci\u00f3n para reivindicar el espacio que habita. Tras una expropiaci\u00f3n que luego fue revocada en medio de un complejo proceso jur\u00eddico, en 2012 el Instituto Nacional del Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) declar\u00f3 a Casado \u00abcolonia de hecho\u00bb. Amparada en esta resoluci\u00f3n, la poblaci\u00f3n ya no puede ser desalojada de unas 35 mil hect\u00e1reas, incluyendo el casco urbano. Sin embargo, la lucha por legimitar su derecho a vivir ah\u00ed a\u00fan no ha terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Guerra del Chaco (1932-1935), donde pelearon Paraguay y Bolivia, Puerto Casado hab\u00eda sido muelle de embarque y desembarque de los combatientes paraguayos, quienes tambi\u00e9n utilizaron los talleres de la f\u00e1brica y el ferrocarril. M\u00e1s de 80 a\u00f1os despu\u00e9s, de ese mismo lugar parten Christian Qui\u00f1\u00f3nez y \u00c9ver Pereira para estudiar. Solo Luis Pereira renunci\u00f3 a ir a las clases. \u00ab\u00c9l siempre quiso ser militar. Yo le insist\u00ed nom\u00e1s para que estudie algo. Pero luego de lo que sucedi\u00f3 desisti\u00f3 totalmente\u00bb, dice \u00c9ver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi me voy a estudiar a otro lado, f\u00e1cilmente me voy a acostumbrar al ambiente y ya no voy a querer volver a Casado. Y si no hay profesionales dentro de la comunidad nunca va a haber una universidad\u00bb, dice Qui\u00f1\u00f3nez, que ya no solo piensa en su futuro sino en el de James y Jon\u00e1s. \u00abHace falta que las autoridades de la capital miren m\u00e1s hacia ac\u00e1. De esos grandes edificios seguramente no ven que el Chaco no tiene nada. Esos edificios les est\u00e1n estorbando, tienen que subir un poquito arriba y mirar hacia nuestra regi\u00f3n\u00bb, asegura.<\/p>\n\n\n\n<p>Se refiere a las espejadas edificaciones que configuran el paisaje del \u00abnuevo centro econ\u00f3mico de Asunci\u00f3n\u00bb, como es llamada la zona de la capital donde los rascacielos emergen al ritmo del <em>boom<\/em> inmobiliario. Este es un universo paralelo para Qui\u00f1\u00f3nez, uno en el que \u00absub\u00eds a un bus con aire acondicionado y viaj\u00e1s tranquilo, inclusive te da tiempo para pensar porque otro es el que conduce\u00bb, dice el estudiante cuya sonrisa contrasta con la dureza de la vida en el Chaco paraguayo. Ah\u00ed donde vive, el a\u00f1o se divide en una temporada de lluvias y otra de sequ\u00eda. Cuando el suelo no se resquebraja, es el aislamiento por la ausencia de caminos transitables lo que ahoga.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"600\" src=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F5-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7163\" srcset=\"https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F5-1.jpg 900w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F5-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elsurti.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/F5-1-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>La ida en bote a Vallem\u00ed, aun con el clima a favor, no siempre es del todo placentera.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-bootstrap-blocks-row row\">\n\t\n\n<div class=\"col-12 col-lg-5\">\n\t\t\t\t<\/div>\n\n\n\n<div class=\"col-12 col-lg-7\">\n\t\t\t\n\n<p>Siete a\u00f1os atr\u00e1s, viajar desde Asunci\u00f3n a Puerto Casado en d\u00edas lluviosos tomaba 36 horas, quiz\u00e1 48. Hab\u00eda que ir en bus hasta el puerto de Concepci\u00f3n, distante a poco m\u00e1s de 400 km de la capital, y luego embarcar el Aquidab\u00e1n, una embarcaci\u00f3n que part\u00eda una vez a la semana rumbo a Vallem\u00ed. La nueva ruta que hoy conecta Concepci\u00f3n con Vallem\u00ed brinda la diaria opci\u00f3n de abordar un colectivo en la capital y llegar a destino en nueve horas, o viceversa. Christian Qui\u00f1\u00f3nez lo hace cada vez que, por ejemplo, Jon\u00e1s y James deben consultar al pediatra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEnvidio las oportunidades que se tienen al otro lado del r\u00edo \u2014dice\u2014. Para nosotros, ese es otro mundo\u00bb.<\/p>\n\n\t<\/div>\n\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Puerto Casado, dos estudiantes cruzan un r\u00edo en un bote peque\u00f1o para ir a la universidad. 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