‘Adolescencia’ y el impacto de una subcultura digital fuera de Internet
La miniserie de ficción plantea una conversación sobre los efectos de un universo virtual que alimenta la red con misoginia y desinformación.
Patricia Benítez
ABR 1, 2025 • 4 min

Muy temprano en la mañana de un día cualquiera, agentes de policía irrumpen en la casa de un adolescente de 13 años y lo sacan abruptamente de la cama. Sospechan que está involucrado en un homicidio. Pese a que su familia insiste en que se trata de un error y a que el mismo joven, muy asustado, repite una y otra vez no haber hecho nada malo, lo llevan detenido. Así comienzaAdolescencia, la miniserie que ha acaparado la atención del mundo en las últimas semanas. Y no solo porque los realizadores escogieron narrarla en cuatro episodios grabados en plano secuencia.
En una reciente entrevista televisiva, Stephen Graham, actor y creador de la serie junto a Jack Thorne, contó que poco antes de iniciar el proyecto audiovisual, leyó un artículo en un periódico de Reino Unido sobre un joven que apuñaló y mató a una chica de su edad. Unos meses después se topó con una noticia sobre un caso calcado en otro medio, solo que esta vez, el ataque había ocurrido en una ciudad ubicada en el extremo opuesto del país. “¿Qué tipo de sociedad es esta?”, se preguntó poco antes de empezar a pensar que el mundo necesitaba conversar al respecto. Para ello, no bastaba con crear unthrillerpsicológico perturbador. Era necesario contar una historia que planteara preguntas complejas e introdujera nociones relacionadas con el comportamiento de los varones en el mundo digital. Conceptos que, aunque no son nuevos, se han masificado como nunca a partir de la serie.
Un mes atrás, lamanosferano copaba las conversaciones. Hoy, este universo que promueve la masculinidad y la misoginia en Internet está en el centro de una discusión que no solo Graham quería que tuviéramos. ¿Por qué es relevante entender de qué se trata? El informe La Manosfera, recableada. Comprender las masculinidades en línea y las vías para una conexión saludable lo resume así: “En medio de rápidos cambios sociales, políticos y económicos a gran escala, los jóvenes recurren a Internet y encuentran una comunidad y un sentido de pertenencia que responden a sus identidades, intereses y miedos únicos. Lamanosferallena el vacío de mensajes para las preguntas e inseguridades de los jóvenes, pero tiene un impacto real en el mundo real en términos de violencia contra sí mismos y contra los demás, su salud mental y las tendencias antidemocráticas”.
Al frente de este universo que alimenta la misoginia extrema en redes sociales se encuentra un ejército de influenciadores digitales ultraviolentos, como el autodenominado misógino Andrew Tate, a quien la policía británica ha relacionado con la radicalización extrema de jóvenes, a la vez que enfrenta acusaciones de agresión sexual y tráfico de personas. En respuesta a la denuncia social que planteaAdolescencia, este ejército ha contraatacado con una campaña de desinformación en la que asegura que la serie está inspirada en crímenes cometidos por personas negras. “Cambiaron la raza del asesino, de un hombre negro/migrante a un chico blanco (…)”, dicen los bulos de quienes tildan a la serie de “antimasculina” y “woke”, aún cuando sus creadores han señalando que la historia no está basada en ningún caso en particular sino en el creciente número de apuñalamientos registrados en los últimos años en Reino Unido.
Para Stephen Graham, que también interpreta al padre del joven acusado de homicidio en la miniserie, la intención deAdolescenciano es buscar un culpable, sino analizar las responsabilidades colectivas ante la violencia ejercida hacia las mujeres. En esa línea, la periodista Cristina Fallarás opina con franqueza: “La manosferano es la causa, sino una de las consecuencias. ¿Consecuencia de qué? Del atronador silencio de sus mayores, de la parálisis de los padres y abuelos de esos chavales, de su mutismo frente a la violencia que las mujeres llevamos años relatando por doquier. (…) Echar la culpa a algo tan abstracto y escurridizo les permite evitar hacerse cargo de su papel en todo esto, volver a cerrar los ojos frente a la realidad”.
En una entrega anterior de nuestra newsletter semanal, Jazmín Acuña citaba profesor Nigel Shadbolt, quien en una charla sobre cómo recuperar el control de Internet, nos recordaba el propósito original de la Web: “Juntar la información del mundo y la pluralidad de voces de una forma justa y balanceada”. Más de 30 años después de la invención de Internet, una miniserie de ficción nos muestra, sin cortes, los alcances de este universo digital fuera de control y sus efectos, a veces irreversibles, en la vida analógica.
Más claves para la conversación
“A pesar de que la violencia tiene una profunda raíz cultural, debemos entender que el diseño, la mediación algorítmica y las políticas de las plataformas están apoyando de forma implícita la existencia de subculturas violentas”, describe la socióloga Elisa García Mingo, en este artículo en el que cita investigaciones recientes sobre lamanosferay destaca la gran capacidad de cambio y adaptación de esta subcultura, lo cual “le permite expandir sus postulados a muchos lugares del ecosistema digital”.
“La construcción de nuevas subjetividades masculinas en el subsuelo y en la superficie de Internet no es una novedad. Es un tema recurrente que está en la conversación social, en algunos productos periodísticos y de ficción. Esta miniserie quizás lo que trae como golpe de rayo es la incidencia de esa atmósfera en chicos cada vez más chicos y el divorcio con el universo adulto que no entiende su lenguaje, sus preocupaciones, sus dramas, sus mundos”, analiza María Florencia Alcaraz.