El plan para tecnoformar la Tierra por encima y por debajo de la superficie
Mientras se obsesiona con terraformar Marte, la industria tecnológica ajusta nuestro planeta a sus propios deseos. Y tiene en la mira las reservas de minerales críticos de Latinoamérica.

Laís Martins
JUN 9, 2026 • 5 min

Hay una verdadera mina de oro bajo Latinoamérica. Bueno, no exactamente de oro, sino de diversos minerales que valen casi tanto. Y hay mucha gente, sobre todo en Estados Unidos, con la mirada puesta en esa mina.
Son los llamados minerales críticos, un grupo de elementos químicos que incluye litio, cobre, cobalto y uranio. Se los considera críticos porque tienen una gran demanda global, pero corren riesgo de escasez debido a las dificultades de extracción y disponibilidad.
También forman parte de este conjunto las tierras raras, que son 17 elementos de la tabla periódica con “propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas únicas que las hacen indispensables para aplicaciones tecnológicas”, según Chequeado.
Quien está impulsando este aumento de la demanda es, por supuesto, la industria tecnológica, que encuentra diversos usos para estos minerales: computadoras, teléfonos celulares, baterías recargables, autos eléctricos y más. Sería muy sencillo si solo fueran los villanos de las big techs quienes demandaran estos materiales, pero en realidad son necesarios para bienes de consumo de nuestro día a día, como la computadora que uso para escribirles. Además, hay un factor que complica aún más el debate: los minerales críticos son fundamentales para la transición energética. Esto significa que, si queremos liberarnos de los combustibles fósiles, tendremos que enfrentar este desafío.
La nueva incursión de la industria en lo que se encuentra bajo la superficie me hizo pensar en un término nuevo: tecnoformación. Es una modificación de la palabra terraformación, que se refiere al proceso de modificar la atmósfera, la temperatura y la ecología de un planeta o satélite para hacerlo habitable para los humanos (por ejemplo, Elon Musk aspira a colonizar Marte, aunque por ahora dice que resulta más viable construir una ciudad en la Luna). Lo que está sucediendo, propongo, es la tecnoformación: la transformación de nuestro planeta para acomodarlo a los intereses de la industria tecnológica.
Lo que está en juego con la tecnoformación
🏎️ ¿Carrera perdida? Es imposible hablar de minerales críticos sin tener en cuenta el contexto geopolítico. Al igual que en el desarrollo de la inteligencia artificial, existe una carrera entre China y Estados Unidos. Solo que China lleva una ventaja enorme. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, la potencia asiática refina 19 de 20 minerales vinculados a la energía, con una cuota de mercado del 70 %. Ahora, EE.UU. intenta recuperar el terreno perdido.
Como ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia de colonialismo y explotación, Estados Unidos se dirige hacia Latinoamérica cuando necesita asegurarse recursos naturales. Nuestros países cuentan con reservas abundantes de estos minerales, muchas de ellas aún sin explotar.
Chile posee, bajo el Atacama, una de las mayores reservas de litio del mundo, estimadas en 9,3 millones de toneladas, según datos de 2024 del Servicio Geológico estadounidense. Junto a Argentina y Bolivia conforman la región conocida como el “triángulo del litio”, que alberga uno de los yacimientos más importantes de este metal. Mientras que Brasil concentra la segunda mayor reserva de tierras raras después de China, lo que representa cerca del 23 % de los depósitos globales.
🍊 Como si fuéramos su patio trasero, Estados Unidos está muy interesado en esas reservas. Siempre pienso en la analogía de robar una fruta del árbol que crece en el terreno de tu vecino. Vos no lo cultivaste ni lo cuidaste, pero creés que podés arrancar esa fruta de todos modos.
Y esto se ha hecho con la complicidad de nuestros gobiernos. En los últimos meses, la administración del presidente Donald Trump ha firmado 11 acuerdos bilaterales sobre minerales críticos, entre ellos con Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, y sigue intentando cerrar más convenios, incluso con Brasil. Según las noticias, algunos de los acuerdos implicarían dar prioridad a las empresas estadounidenses y restringir las inversiones chinas.
🇺🇸 Nuestros gobiernos han sido cómplices porque han caído en el discurso de EE.UU. sobre la urgencia de desarrollar esta industria, pasando por alto importantes precauciones. En Chile, un reportaje del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) reveló que el Estado invirtió 33 veces más en la explotación del litio que en la protección de los salares, el ecosistema en el que se concentra la mayor parte de las reservas.
En Brasil, la única mina de tierras raras en funcionamiento fuera de China fue vendida hace poco a una empresa estadounidense. Pero incluso cuando estaba bajo control brasileño, los organismos medioambientales habían registrado infracciones ambientales relacionadas con la explotación.
👣 La huella ambiental de la minería es enorme y supone una amenaza para la biodiversidad de América Latina y del mundo. Al norte de Argentina, las consecuencias de la producción del litio ya se evidencian en la vega seca del río Trapiche. En la Amazonía Legal, las solicitudes de explotación de este metal se han disparado en los últimos años, muchas de ellas en inmediaciones de territorios indígenas. El Chaco paraguayo, parte de la segunda región boscosa más grande de América del Sur, también está en peligro: a la deforestación para el agronegocio, ahora se suma un proyecto que habilitaría la explotación de gas y litio.
Pero lo que está en juego va mucho más allá de la naturaleza: se trata del sustento de las comunidades. Hablamos de territorios donde viven personas cuyas vidas se ven afectadas por la minería. En el valle del Jequitinhonha, en Minas Gerais, Brasil, los residentes denuncian problemas respiratorios, contaminación acústica y contaminación del agua debido a la presencia de la empresa minera canadiense Sigma Lithium.
Los minerales críticos, como su nombre indica, serán necesarios para nuestro futuro, especialmente por la transición energética. Es necesario estudiar cómo extraer estos elementos de forma ética, respetuosa y acorde con la demanda y no impulsada por el frenesí de una carrera geopolítica.
Si los minerales se encuentran en nuestros territorios, ¿pueden nuestros países elegir explotarlos con soberanía y sostenibilidad? 🤔
Información para organizar la contraofensiva
- En el valle del Jequitinhonha, tras repetidas denuncias de los vecinos, una resolución judicial ordenó a la empresa Sigma Mineração que suspenda las actividades nocturnas y adopte una serie de medidas adicionales para reducir los impactos de la extracción de litio. La jueza consideró que existe un “panorama de grave degradación ambiental y violación de derechos fundamentales”.
- El litio se está convirtiendo en un problema para muchos países latinoamericanos. El especial de investigación Detrás del negocio del litio, coordinado por CLIP y con la participación de diversos medios regionales, investiga cómo esta actividad está avanzando sobre nuestros territorios.
- “Voy trazando varios planes para poder contraatacar”, dice la banda de afro rock Baiana System en la canción Sulamericano. El contraataque también se lleva a cabo con información y resistencia. La ofensiva de Estados Unidos, impulsada por las empresas tecnológicas ideológicamente alineadas con el gobierno de Trump, apenas está comenzando. ¿Seremos peones o protagonistas en este juego?

Laís Martins
São Paulo 🇧🇷
Periodista de investigación brasileña especializada en tecnología y sus intersecciones con la política y los derechos humanos. Residente 2026 de El Surti, fellow del Pulitzer Center AI Accountability Network y reportera en Intercept Brasil.