Oligarquía

El extraño caso de las tabacaleras que producen siete veces más cigarrillos en un país que fuma cada vez menos

Un estudio de Cadep revela que tabacaleras producen más de lo que se fuma en el país y de lo que declaran al fisco.

Reportaje Maxi Manzoni Romina Cáceres · Edición jazmín acuña · Ilustración lorena barrios & jazmín troche ·

Paraguay pierde 400 millones de dólares al año por la evasión fiscal de las tabacaleras. De 2008 a 2019, esta industria produjo seis veces más que las ventas declaradas y siete veces más que el consumo local de cigarrillos, lo que puede indicar un tráfico ilícito especialmente hacia Brasil. Estos son los principales hallazgos de Superproducción Tabacalera en Paraguay. Impactos Domésticos y Transfronterizos, un estudio realizado por Cadep con apoyo del Instituto de Investigación y Políticas de la Salud (IHRP) de la Universidad de Illinois en Chicago.

Para calcular el monto de la evasión, los investigadores estimaron que la producción total promedio fue de 2.700 millones de cajetillas al año entre 2008 y 2019. En este periodo, las empresas tabacaleras declararon al fisco la venta de 345 millones de cajetillas anuales. La diferencia entre ventas declaradas y oferta neta (producción) es de 2.300 millones de cajetillas, lo que equivale a una evasión del impuesto selectivo al consumo (ISC) de entre 380 a 400 millones de dólares al año.

La recaudación de un solo año sería suficiente para cubrir la terapia intensiva de unos 8.000 pacientes de covid-19. El Estado destina cerca de 300 millones de guaraníes (USD 50 mil) por cada paciente en cuidados intensivos, siendo el promedio de internación 20 días. Pese a esto, familiares gastan en promedio un sueldo mínimo por día para cubrir la internación en hospitales públicos.

La superproducción tabacalera va a contramano de la disminución del consumo de cigarrillos en el país, que pasó de 521 millones de cajetillas en 1997 a 174 millones de cajetillas en 2019. Al comparar este consumo estimado con lo que se produce, la diferencia da 2.500 millones de cajetillas, una brecha aún mayor que la relacionada a las ventas declaradas.

Este boom de la producción local también es incongruente con las exportaciones e importaciones declaradas de cigarrillos, que se mantuvieron entre 190.000 y 240.000 cajetillas anuales en promedio. Los principales destinos de las exportaciones son Bolivia, Surinam, Aruba, Curacao y Panamá. Brasil ni siquiera aparece entre los mercados de las exportaciones legales de Paraguay.

El estudio señala que casi un tercio de las marcas vendidas en Brasil provenientes del tráfico ilegal –no cumplen con las normas sanitarias– están registradas legalmente por empresas extranjeras y nacionales en Paraguay. Cinco de esas marcas corresponden a Tabacalera del Este (Tabesa) y Palermo del grupo empresarial del ex presidente Horacio Cartes: Eight, Palermo, Rodeo, Te y San Marino.

Eight era la marca más vendida en el mercado brasileño en 2019, según Ibope Inteligência. ¿La razón? Un cigarrillo de contrabando cuesta menos de la mitad que el legal porque el impuesto al tabaco en Brasil es de 71%. Cuatro veces más que el impuesto al cigarrillo en Paraguay (18%), uno de los más bajos de América Latina y el mundo, con una recaudación que cubre apenas 20% de los gastos sanitarios que provoca. Como explica la investigadora Clara de Iturbe, los impuestos selectivos al consumo no sólo sirven para recaudar, sino para incentivar o no el consumo gravado. La evidencia científica muestra que impuestos más altos al tabaco reducen el consumo al bajar la tasa de nuevos fumadores, fumadores casuales y quienes tienen menos ingresos. El tabaco mata a un paraguayo cada dos horas y media.

Los intentos legislativos por aumentar este impuesto fracasaron debido al rechazo del cartismo, que tiene mayoría en el Congreso. Estos recursos podrían cubrir parte del presupuesto de salud, que tendría que aumentar unos 200 millones de dólares anuales en los próximos cinco años por el impacto de la pandemia de covid-19. El Sistema de Trazabilidad del Tabaco en Paraguay (SITRATAP) sigue sin entrar en vigencia debido a la falta de reglamentación de la ley que lo creó en 2015.

Una cuestión de democracia

La evasión fiscal y el contrabando de cigarrillos no solo son una cuestión impositiva o de salud pública, sino que afectan la calidad de nuestra democracia. Es lo que la investigación The Many Criminal Heads of the Golden Hydra sostiene, que Paraguay «es el centro de gravedad de los negocios ilícitos en la Triple Frontera. Por su estructura política y distribución de autoridades y mandatos, Paraguay está constitucionalmente estructurado para favorecer la corrupción y el tráfico ilícito”.

Y en el tráfico ilícito quien aparece citada es Tabacalera del Este S.A.: Tabesa es acusada de producir 20 veces más cigarrillos que la demanda local y Cartes fue acusado de «manejar la estructura política que garantiza el negocio ilegal en la Triple Frontera: depósitos de mercadería estatales y fuerzas de seguridad». Son varios los casos de puertos clandestinos en los cuales se encontraron mercaderías de Tabesa.

La acusación más grave de la investigación es el uso del contrabando de cigarrillos de Cartes para el lavado de dinero y el financiamiento de grupos criminales como el PCC, cuyo copamiento de las penitenciarias en Paraguay es cada vez más preocupante. La trazabilidad de los cigarrillos –dónde se producen, dónde terminan– sería un gran paso para eliminar sospechas de lavado de dinero en un país con todavía exiguo control sobre el financiamiento político de candidatos.