Futuros

Cinco puntos para entender el conflicto con los viaductos del Botánico

No son sólo los árboles: conflictos de intereses, irregularidades jurídicas y el problema de una ciudad que expulsa gente y atrae autos.

Reportaje Maxi Manzoni · Edición juan heilborn · Ilustración lorena barrios · Fotografía Juan Carlos Meza ·

Si tenés un minuto: 

• El Botánico recibirá menos zona arbolada por compensación de lo firmado en el convenio original.

• La zona de compensación ya existe, no se repondrá la arborización afectada por la obra.

• Las mismas hectáreas de compensación ya se pidieron por el barrio San Francisco, pero quedó sin efecto.

• El Ministerio del Ambiente aceptó informe ambiental de parte de la obra hecho por hija del dueño de la constructora.

• Estas obras no solucionarán el problema que crea el tránsito.

Si tenés cinco minutos: 

1· Al Botánico se le tenía que dar a cambio 86 hectáreas, al final recibirá menos de la mitad

El convenio original firmado por el Ministerio de Obras Públicas y la Municipalidad de Asunción en 2017 compensaba al Botánico por las obras con dos terrenos. El primero era de 54 hectáreas y correspondía al Regimiento 4 de Caballería. El segundo eran las 32 hectáreas de una reserva de área silvestre de carácter privado del Ministerio de Defensa. Pero una adenda firmada en noviembre de 2018, con votos de concejales de ANR, PQ, Hagamos y PEN, eliminó el primer terreno de las compensaciones.

El contrato final entre el Ministerio de Defensa y la Municipalidad solo otorgó por usufructo «a 30 años, renovables» las 32 hectáreas de la reserva. Antes, los ediles habían cambiado el convenio original con el MOPC, eliminando el terreno de RC4.

2 · Las 32 hectáreas son una reserva ya existente

El terreno es una reserva privada del Ministerio de Defensa lindante al Jardín Botánico. La ciudad no va a recuperar cobertura arbórea que se pierde, solo cambiará quién maneja una que ya existe. Las 32 hectáreas tampoco se transfieren a la Municipalidad, sino que se dan en un contrato de usufructo de treinta años, renovables, y no 99 años, como comunicó la Junta Municipal.

El convenio original entre el MOPC y la Municipalidad de Asunción comprometía, además de la reserva del Ministerio de Defensa, otro terreno calculado en 54 hectáreas del RC4.

3· Esas hectáreas ya habían sido pedidas como compensación por otra obra

La reserva del Ministerio de Defensa ya había sido pedida por la Junta Municipal de Asunción en 2016 como compensación por la construcción de mil viviendas en el Barrio San Francisco. «La aprobación del Barrio San Francisco contemplaba por esta resolución la incorporación de las 32 hectáreas como mitigación por el impacto» dice el concejal Federico Franco Troche, por lo que con lo aprobado entre el MOPC y la Municipalidad en el convenio de obras del Botánico, la ciudad se quedó sin compensación por el impacto del Barrio San Francisco en el ecosistema. El Estado ofrece la misma reserva ya existente de compensación para dos obras distintas.

En 2016 la Junta Municipal había pedido como condición para aceptar la construcción del Barrio San Francisco la misma reserva que hoy el MOPC ofrece como compensación al Botánico, por otra obra.

4· El Ministerio del Ambiente aceptó informe ambiental hecho por hija del dueño de la constructora

El 17 de setiembre de este año reportamos que el relatorio de impacto ambiental presentado por la empresa CDD Construcciones SA para el campamento de obras de la Costanera Norte y los viaductos que afectarán al Jardín Botánico fue hecho por la ingeniera Susana Delgado, hija del dueño de la constructora, César Delgado.La empresa forma parte del Consorcio D-R junto a Benito Roggio e Hijos SA. El campamento incluye un centro de acopio de combustible y una planta de hormigón. El Ministerio del Ambiente aceptó el informe y dijo que puede que no sea ético. En Paraguay este trámite es legal.

5· La obras no solucionarán el problema que crea el tránsito

«Lo que hará el viaducto es trasladar el problema del tránsito a otro nudo» dice el arquitecto y urbanista Marcelo Kublik, explicando que el viaducto «solo movilizará a más autos que encontrarán un nuevo embotellamiento unos kilómetros más adelante, como en un semáforo, por ejemplo». Para el arquitecto, la construcción de viaductos habla de una visión de la ciudad desde el automóvil, no desde la gente. «Los viaductos generan no-zonas, sitios donde nadie quiere vivir cerca, espacios con polución y degradados, por eso en otras ciudades están en desuso». Según Kublik otras obras como la ampliación de la avenida Primer Presidente o la creación de rotondas pueden servir a descongestionar el tránsito, siendo menos costosas y con menor impacto en espacios verdes como el Botánico.

Desde su creación como parque, el Jardín Botánico perdió la mitad de su tamaño original entre ocupaciones del Estado y construcciones.

El arquitecto también argumenta que mientras no haya políticas que permitan a la gente que trabaja o estudia en Asunción vivir en la ciudad, ni un sistema de transporte público eficiente, cientos de miles de vehículos –800.000 según cálculos– seguirán sumándose al colapso en las vías de acceso. « Asunción tiene una muy baja densidad poblacional y muchos espacios sin uso o con mal uso. El problema del tránsito se soluciona con viviendas», dice. «Lo que sucedió es que hay una generación que fue ya expulsada de Asunción, una clase media que –a diferencia de sus padres– ya no se pudo pagar un terreno o comprar una casa allí. Entonces se mudó a las ciudades dormitorio. Y es difícil ya que vuelva porque tiene una hipoteca para toda una vida en una casa en Luque o Capiatá». En 2018, la población de la capital decreció, mientras la de Gran Asunción sigue subiendo.

A su entender, por un lado se debe mejorar la movilidad de las personas con transportes masivos que eviten la necesidad de comprar vehículos individuales; y por otro, ofrecer oportunidades de vivienda desde el sector público o privado para que los hijos de quienes fueron expulsados sí puedan vivir en la capital. «Porque sino Asunción no va a poder asumir nunca los costos de la cantidad de gente que entra pero no se queda allí», concluye.