Futuros

Qué es y qué no es el Acuerdo de Escazú

Luego de las declaraciones de Edmundo Valenzuela y la UGP, cinco puntos para entender qué es y qué no es el Acuerdo de Escazú.

Reportaje Maxi Manzoni · Edición juan heilborn · Ilustración robert báez ·

¿Qué es el Acuerdo de Escazú?

Es un Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe firmado en Escazú, Costa Rica, en marzo de 2018. Paraguay lo firmó junto a otros 21 países de la región.

¿Por qué es importante?

Es el primer tratado de la región sobre asuntos ambientales y el primero del mundo que tiene disposiciones sobre los defensores del ambiente. Es decir, es un instrumento –no el definitivo ni el único necesario– para luchar contra la crisis climática.

¿Qué exactamente firmó Paraguay?

El Acuerdo esencialmente busca garantizar tres cosas. Primero, obliga a los Estados a otorgar a la ciudadanía información accesible y transparente acerca de las decisiones que toma sobre el medio ambiente. Por ejemplo, en Paraguay sería el acceso de manera más sencilla a quienes violan las licencias ambientales de propiedades en el Chaco. También obliga a elaborar informes sobre la situación del ambiente en el país. Esto permitiría a la ciudadanía controlar la gestión ambiental del país.

Segundo, busca garantizar la participación de la ciudadanía en esas decisiones ambientales que pueden afectarles, como en casos de contaminación de arroyos. También, en el caso de denuncias de posibles delitos ambientales, existan los mecanismos judiciales para denunciar de manera sencilla, accesible y sin costos prohibitivos o burocracia. Este es un problema grave actualmente: por ejemplo, en las denuncias de comunidades campesinas de violación de leyes ambientales con fumigaciones, como el caso Yerutí que terminó en una condena por parte de la ONU contra el Estado paraguayo.

Por último, es el primer acuerdo del mundo que tiene disposiciones sobre los defensores del ambiente. Obliga a los Estados a garantizar la libertad de expresión y la vida de aquellas personas que en lugares vulnerables denuncian delitos ambientales. De cada diez defensores de la tierra y el ambiente asesinados en 2016, seis eran de Latinoamérica. En 2018, el guardabosque Rumildo Toledo fue asesinado en la Reserva de Tapytá, Caaguazú, presuntamente por cazadores. En Capiibary, 4 madres campesinas fueron perseguidas por oponerse a fumigaciones ilegales.

¿Entonces es mentira que promueve el aborto y nos quita soberanía?

Respuesta corta: sí, es mentira.

Respuesta larga: El 30 de noviembre, el obispo Edmundo Valenzuela divulgó un video diciendo que aceptar el Acuerdo de Escazú implicaría aceptar resoluciones de «aborto, ideología de género y eutanasia». Antes, en agosto, la cónsul paraguaya en Porto Alegre también había dicho en una nota a Mario Abdo al decir que el Acuerdo le quitaba soberanía a Paraguay sobre sus recursos naturales.  El 2 de diciembre la Unión de Gremios de la Producción expresó su «preocupación» porque «grupos que promueven los derechos humanos puedan incidir en asuntos ambientales». 

Valenzuela miente porque en las 42 páginas del Acuerdo no existe ni una sola mención a las palabras aborto, eutanasia o «ideología de género». Ni una.

También es mentira que el Acuerdo le quitaría soberanía al Estado paraguayo sobre sus recursos naturales. El artículo 3 del Acuerdo dice que se respetará el «principio de soberanía permanente de los Estados sobre sus recursos naturales».

Es cierto que el Acuerdo haría que grupos que trabajan derechos humanos puedan incidir en asuntos ambientales, pero eso está en concordancia con nuestra Constitución Nacional, que garantiza en sus Artículos 5, 6 y 7 el derecho a un ambiente saludable. 

¿Y qué va a pasar ahora con el Acuerdo?

Luego de las declaraciones de Valenzuela y el comunicado de la UGP, el Ejecutivo –que firmó  el Acuerdo– retiró su pedido de ratificación al Congreso, órgano que debe aprobar todos los acuerdos internacionales. El retiro temporal del pedido de ratificación no significa que el Paraguay vaya a rechazar finalmente el Acuerdo. Según el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Rivas, lo retiraron para verificar si el material que tienen los sectores que lo criticaron es el mismo que se busca ratificar. «Queremos corroborar si el texto que ellos tienen es el mismo que el nuestro. Para mí que no, porque veo que no coincide lo que dicen con lo que dice el acuerdo», dijo el ministro en declaraciones a ABC Color.