#Desterrados

La fabulosa vida del chaco

El segundo ecosistema más importante de Sudamérica está en peligro de convertirse en un desierto

Hace 400 millones de años, de cuatro impactos de meteoritos que pudieron haber cambiado la vida en la Tierra, nació el lugar que en quechua se llamaría Chaku: «lugar de cacería»

EL GRAN CHACO

A medio camino entre los Andes y el Amazonas, el Chaco es una llanura verde de más de un millón de km2 en cuatro países, de los cuales un cuarto corresponde a Paraguay

El Chaco es sitio de humedales y desiertos…

…sequías e inundaciones

Con 53 sistemas ecológicos diferentes, como bosques, sabanas y matorrales.

Con muchos recursos y dos especulaciones: petróleo y diamantes.

Tiene 4.000 variedades de plantas, 400 sólo existen allí.

Árboles como el quebracho colorado y el quebracho blanco, preciado por su madera y propiedades medicinales.

El algarrobo, de cuyas hojas los ayoreos hacen tejidos y de sus frutos harina para cocinar

o el palo borracho, que llega a ser ingrediente de la ayahuasca.

Recorren su superficie 100 mil especies de insectos y arácnidos, como las hormigas cortadoras, con sociedades tan complejas como las humanas y nidos donde dentro podría caber un caballo

Setecientas especies de aves baten sus alas en el Chaco.

La mitad de ellas tienen a la región como sitio de desembarco del largo viaje para huir del invierno boreal.

Como el flamenco,

el halcón peregrino

o el playero de lomo blanco

Hay al menos 270 especies de anfibios y reptiles, 200 de mamíferos

21 especies exclusivas de serpientes

Otros tres tipos de tortugas y dos de yacaré

Tatú bolita, tatú carreta y aguará guasú

Por sobre todo, el Chaco es el reino del jaguareté y el refugio del taguá.

El jaguareté, la «verdadera fiera» en tupí guaraní, es el tercer felino más grande del mundo y el único representante de las panteras en América.

Pueden pesar más de 130 kilos. Cazan desde carpinchos hasta yacarés, por eso son reguladores demográficos de sus ecosistemas.

El taguá, una especie de pecarí o jabalí es un fósil viviente.

Se creía extinto hasta su redescubrimiento en 1972 y que sólo vive en el Chaco.

Fue incluso mascota de la Copa América Paraguay 1999.

Pero la deforestación en el Chaco, que en lo que va del siglo ya arrasó con una superficie del tamaño de Suiza, los están desterrando de su reino.

El taguá y el jaguareté son vulnerables a la caza, que es ilegal y sin control.

El jaguarete también está amenazado por estancieros a causa de ataques al ganado vacuno: ofrecen 100 dólares por la cabeza del animal.

Ganadería que es principal impulsora de la deforestación que los deja sin hábitat y sin otras presas.

Se calcula que no quedan más de 400 jaguaretés en el Chaco paraguayo. En el país es una especie en extinción.

La mayoría escondidos en parques nacionales, que gracias a un cambio en la ley en 2017, se enfrentan también expuestos a la deforestación.

Los curiosos y pasivos taguás vieron su población reducida a la mitad en 15 años, de 5000 a poco menos de 2500, afectados principalmente por la fragmentación de su hábitat.

De no revertirse esta tendencia, existe el peligro de la desaparición de habitantes milenarios del Chaco.

Las huellas de un mundo que van camino a ser borradas.

Fuentes: IUCN/Guyra Paraguay/ SEAM /GAT/ WCS / Earthsight / Abc Color / Última Hora / Kurtural

texto maxi manzoni · edición juan heilborn · ilustración robert báez