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Los desafíos de ilustrar periodismo sobre drogas

Qué pensamos cuando editamos ilustraciones de historias difíciles.

Juan Heilborn

Tres personas sentadas en una mesa, una con un celular, otra con una computadora y la tercera con lápices y papeles. Allí, donde tres cabezas piensan en escenas y las proyectan, donde se descarta mucho y se discute más. Allí, en el centro de una mesa en la que se mencionan palabras como estereotipo, poder, ternura, villano o dignidad. Allí, donde hay una historia que deja de ser solo texto para ser contada con ilustraciones, hay otra historia: la de cómo hacemos ilustradoras, editores y reporteras para editar visualmente en El Surti.

Voy a contarla con el ejemplo de la serie Consumo Ilustrado –un proyecto colaborativo con Vist Projects y Dromómanos– que empezó a mediados de 2020 y cuenta historias íntimas sobre drogas en América Latina. Son relatos de siete países de la región que dan cuenta del consumo de sustancias y sus consecuencias –positivas y negativas– en las personas. Incluye dos reportajes más extensos sobre cómo impacta el tráfico de sustancias entre Paraguay-Brasil y México-Estados Unidos.

Al tener que ilustrar varias historias diferentes al mismo tiempo, la primera decisión que debimos tomar es la de aceptar y abrazar que tendríamos estilos diferentes dentro de la serie. Que la diversidad de relatos se vería en la diversidad de ilustradores e ilustradoras. Si bien era un riesgo para la identidad en conjunto de la serie; decidimos tomarlo y que otros elementos sostengan la unidad, como estructura, tipografía y formato de piezas de difusión. Pero ese solo fue el primer y más sencillo desafío de esta serie.

Cuando se representa visualmente en periodismo hay cosas que tomar muy en serio. La primera es que estamos dibujando personas valientes que cuentan historias reales, muchas veces difíciles o violentas. Nuestra labor es representarlas con dignidad sin importar su condición, como periodistas debemos contar los hechos y evitar los juicios. En esta serie tuvimos que ilustrar relatos con situaciones muy duras y, para hacerlo, usamos diferentes estrategias que protegieran la dignidad de quienes las relataron. Usamos metáforas visuales, ocultamos rostros, alejamos o acercamos la cámara para, ante todo, contar la historia de la manera más respetuosa posible.

Esta serie trata, además, de personas que consumen sustancias que son ilegales en muchos países y de historias que muestran profundas contradicciones en algunas legislaciones. El segundo desafío fue ilustrar las historias sin criminalizar a esas personas y mostrar a la vez los efectos negativos de políticas públicas con graves fisuras. Para lo primero, nos alejamos de los estereotipos como de la plaga. Usamos fotografías que las reporteras piden a los protagonistas, para mostrarlos como son, sus pelos, sus ropas y sus barrios para evitar sesgos que podríamos tener al solo imaginarlo. A fin de cuentas, es la cotidianeidad de millones de personas las que se reflejan en estas historias. Para las contradicciones de las políticas de drogas, usamos exageraciones que las evidencien o recursos como el humor o el absurdo. También elementos de la parodia para mostrar poderes inescrupulosos como lo que son, sobredimensionados actores que protegen negocios oscuros. Y, como siempre, lo hicimos de la manera más bella que pudimos.

Ese es el último y primer desafío, la belleza. Porque de eso se trata también el periodismo ilustrado, busca tocar ese nervio que tenemos todos, aún en estos tiempos de hiper-estimulación. La belleza tiene la capacidad de capturar nuestra vista y abrir la curiosidad a la información. Para ello contamos con las habilidades de ilustradores e ilustradoras, pero al talento hay que ayudarlo. Lo hacemos buscando referencias de todo tipo, desde escenas de películas icónicas, hasta un cuadro de Murillo del siglo XVI, pasando por cómics, portadas de discos y memes. Porque la belleza no es solo algo estético, es también la posibilidad de reconocer algo ya visto en algo nuevo, abre la posibilidad de que la audiencia descubra algo conocido en un lugar inesperado. Y cuando eso ocurre, magia, se hace muy difícil de olvidar.

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#ConsumoIlustrado es una colaboración de VIST ProjectsDromómanos y El Surti en el proyecto Drogas, Políticas, Violencias
Textos: Alejandra S. Inzunza, Marta Martínez, José Luis Pardo, Pablo Argüelles & Santi Carneri · Ilustraciones: Naoko Okamoto, Enrique Bernardou, Robert Baez & Lucas We · Diseño: Jazmín Troche · Desarrollo tech & comunidad: Eduardo Ayala  &  Sara Campos · Edición: Jazmín Acuña & Juan Heilborn · Edición de estilo:  Sebastián Hacher · Dirección: Alejandro Valdez Sanabria.

Descubrí la serie Consumo Ilustrado

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