#LaPrecisa

Peña desinforma al vender un «Paraguay verde» a la comunidad internacional

Un análisis del discurso revela coordinación de autoridades y agronegocio para apuntalar el greenwashing oficial.

Verificado · Actualizado

Análisis de Josué Congo y Jazmín Acuña  ·  Diseño de Naoko Okamoto

  • A partir de un monitoreo, registro y análisis preliminar del discurso oficial sobre la crisis climática, identificamos que a diferencia de la administración anterior, el gobierno de Santiago Peña muestra una actitud proactiva y usa el fenómeno como plataforma para atraer inversiones y negocios al país.

  • El gobierno busca posicionar a Paraguay como una solución a la crisis climática: un ejemplo exitoso de modelo de producción agroganadera amigable con el ambiente, a pesar de los alarmantes números de deforestación en el territorio y otros datos que desafían su propuesta. Sobre esta narrativa se construye gran parte del greenwashing oficial, una práctica de marketing que busca crear una imagen engañosa de responsabilidad con el ambiente y con el planeta.

  • En general, Peña ha contado con el apoyo de representantes del agronegocio, como la Unión de Gremios de la Producción (UGP) y la Asociación Rural del Paraguay (ARP), para amplificar su discurso. Tanto el gobierno como el sector agroganadero han utilizado los mismos argumentos y recursos narrativos en diferentes ocasiones.

  • El nuevo gobierno ha sofisticado la línea discursiva sobre la crisis climática. En coincidencia con la tendencia global, los discursos públicos que niegan el consenso científico sobre el calentamiento global están quedando relegados ―aunque siguen vigentes en espacios alejados del escrutinio público, como los negacionistas que influyeron en el documento orientativo de la posición de Paraguay para la cumbre del clima en Dubái―. Las nuevas narrativas desinformantes tienden a confundir y retrasar la acción climática.

Si tenés tiempo, seguí leyendo nuestro análisis preliminar del discurso oficial sobre la crisis climática:

En su primer discurso como presidente, Santiago Peña sorprendió con una aseveración: «el cambio climático es real». La sorpresa fue menos por el contenido de su afirmación que por el giro de postura oficial que señalaba con ello. A esa afirmación le siguió la promesa de que Paraguay es parte de la solución y no el problema de la crisis, una narrativa que deslinda de responsabilidades al país y justifica un modelo de desarrollo no exento de críticas por su impacto socio-ambiental.

Ese discurso fue el primero de varias intervenciones donde Peña y otras autoridades no perdieron la oportunidad de presentar a Paraguay como faro de varias cosas: de cultivos de soja «libre de deforestación»; de producir y consumir energía «100% limpia y renovable»; y de no solo emitir pocos gases de efecto invernadero, sino de haberlos reducido. La cumbre del clima en Dubái, a la que acudió una numerosa delegación oficial que incluyó al hijo del presidente, un piloto de Fórmula 2 y una empresa india de agroquímicos, fue el punto más álgido de difusión de expresiones como estas y que se conjugaron bajo un concepto que patenta el greenwashing gubernamental: «Paraguay, capital verde para el mundo».

La razón de la operación comunicacional del gobierno apunta a un solo objetivo: inversiones y negocios. Previo a la cumbre y con menos de tres meses en el poder, el Congreso aprobó una ley de mercados de carbono que Peña calificó como «de las más avanzadas del mundo». Aunque su intento de sellar acuerdos en Dubái con potenciales compradores de los créditos dio resultados mixtos, según documentó el periodista Maximiliano Manzoni, la celeridad con la que trabajaron por la ley legisladores cartistas y autoridades del Ejecutivo, como el ministro del Ambiente Rolando de Barros, los evidencia. Aún con un importante número de temas por donde avanzar las políticas climáticas del país, el gobierno decidió dar prioridad a un instrumento cuestionado en su efectividad para reducir emisiones y sobre el que pesan varias controversias, pero que está más cerca de garantizarles recursos. Y para confirmar las fuerzas impulsoras detrás del proyecto, adaptaron la ley de tal manera que se beneficie el agronegocio.

Precisamente, representantes del agronegocio han sido los principales amplificadores del discurso oficial, al igual que medios y figuras afines al cartismo. Lo sabemos por el trabajo de monitoreo y registro del discurso oficial que llevamos adelante desde que tomó poder la nueva administración y sobre el que hicimos un análisis preliminar que sigue a continuación.

¿Cómo analizamos la desinformación climática?

Desde la asunción de Peña como presidente el 15 de agosto de 2023, hasta el cierre de la cumbre del clima en Dubái en la segunda semana de diciembre, registramos la desinformación climática del gobierno y aliados a partir de un monitoreo del discurso de autoridades en redes sociales, perfiles institucionales, de gremios, y publicaciones de medios. Entendemos por desinformación climática a toda aquella información falsa, manipulada o engañosa que fue diseñada y divulgada así para negar el consenso científico sobre el calentamiento global, la influencia de las actividades humanas en el fenómeno, y que confunde y retarda acciones para frenar el aumento de la temperatura global por encima de los 1,5 grados C. 

Hicimos este registro en una base de datos donde detallamos quién desinformó, cuándo, el canal de divulgación, quiénes amplificaron la desinformación, entre otros. Las desinformaciones se eligieron según la centralidad que le dio el gobierno en sus comunicaciones, su relevancia en la agenda informativa, el protagonismo de los desinformantes y la adhesión o validación de otros actores de poder, como gremios del agronegocio.

Con este corpus de información hicimos un análisis crítico del discurso a partir de la caracterización de las narrativas. Registramos 103 expresiones desinformantes ―entre originales y amplificadas o repetidas por otros― que clasificamos en cinco narrativas:

  • Negacionismo
  • Globalismo
  • Falsas soluciones
  • Falso dilema del desarrollo 
  • Redirección de responsabilidad

Diseñamos esta clasificación inspirados en los trabajos Climate Mis-/Desinformation Backgrounder de la plataforma Climate Action Against Disinformation (CAAD) y en A Guide to Six Greenwashing Terms Big Ag Is Bringing to COP28 del medio especializado en crisis climática DeSmog. Adaptamos sus propuestas de caracterización de la desinformación climática atendiendo a las particularidades del sur global y, en específico, de Paraguay. 

Uno de los primeros hallazgos es que el negacionismo clásico de la crisis ―que sostiene que el calentamiento global es parte del ciclo natural del planeta y niega el rol de las personas en el mismo― tuvo poco protagonismo. De igual manera, la narrativa que se enmarca en el ámbito de las «guerras culturales» y que asegura que la crisis climática es parte de una conspiración global ―como algunos sostienen sobre las reivindicaciones de género― estuvo ausente en este registro. Este hallazgo refuerza la posición proactiva del gobierno con respecto a la crisis y la sofisticación de los discursos que hoy cimentan su greenwashing. En cuanto a las demás narrativas que sí fueron preponderantes, a continuación presentamos en qué consistieron y el detalle de su contenido.

Narrativa 1: «Somos parte de la solución»

Según nuestro registro, la narrativa que las autoridades repiten con más frecuencia presenta al agronegocio como parte de la solución a la crisis climática. De hecho, al analizar la vocería oficial, es evidente que los intereses del gobierno actual y del lobby del agronegocio se fusionan al punto que confunden intereses de la Nación con los de un solo sector de la población. Cuando las autoridades de esta administración dicen “somos parte de la solución”, subyace otro mensaje: “agro y gobierno, somos lo mismo”.

Mientras tanto, el agronegocio en Paraguay es el sector que más emite gases de efecto invernadero: el cambio de uso de suelo (deforestación) y la agricultura y ganadería representan el 81 por ciento de las emisiones nacionales. Pero afirmaciones vinculadas a esta narrativa aseguran que la producción agroganadera puede expandirse sin dañar el ambiente, que con métodos y tecnología minimizan su impacto en la atmósfera e incluso aseguran, sin suficientes evidencias, que las pasturas para ganadería pueden ser un sumidero de carbono.

Un ejemplo de la narrativa es la promoción de que la ganadería redujo sus emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el 2010. El gobierno se remite a la Cuarta Comunicación sobre Cambio Climático para hacer esta afirmación. El documento informa las principales políticas del país para frenar la crisis climática y en él se actualiza el inventario de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero la cifra es falsa y manipula los mismos datos oficiales. De 2010 a 2019, la agricultura y ganadería aumentaron un 14,4 por ciento sus emisiones de metano, según un cálculo que realizó La Precisa a partir de los datos de la Cuarta Comunicación.

«La Cuarta Comunicación Nacional sobre cambio climático demuestra una reducción del 44% de las emisiones del sector de cambio de uso de la tierra y silvicultura y un 40% de las emisiones de metano en el sector agrícola y ganadero con respecto al año 2010».

Discurso de Santiago Peña en la cumbre del clima en Dubái.

La narrativa de que el modelo económico de Paraguay «es parte de la solución» también se encuentra en reiteradas declaraciones sobre la cantidad de bosques que el país aún conserva y en la afirmación de que la producción sojera en la región Oriental está libre de deforestación desde 2004. Pero tanto la presidenta del Infona, Cristina Goralewski, como otras autoridades omiten varios datos en estas aseveraciones, una táctica de desinformación que se conoce como cherry picking, o la selección interesada de cierta información para sostener un punto de vista o afirmación.

De 2005 a 2022, se perdieron 632.599 hectáreas de bosque nativo en la región Oriental. El 26 por ciento de la deforestación en esta región fue por la producción sojera. Además, en el mismo periodo se talaron 4.740.959 hectáreas de bosque nativo en el Chaco, principalmente por la ganadería. En total son más de cinco millones de hectáreas deforestadas en 17 años. Esto supera el tamaño de Costa Rica.

«Al basar nuestras políticas públicas en la ciencia y la evidencia, hemos logrado demostrar que el 44,3% de nuestro territorio cuenta con cobertura forestal, el 94,5% de la superficie sembrada de soja en la Región Oriental en el 2022 está libre de deforestación desde el año 2005».

Publicación de Cristina Goralewski, presidenta del Infona, el 3 de diciembre de 2023 en su perfil de X.

Peña también repitió el dato de la soja «libre de deforestación» en su intervención en la cumbre del clima en Dubái. Medios afines al cartismo, como GEN y La Nación, y representantes del agronegocio replicaron fragmentos de su discurso en la COP28.

Otro expresión que hace esta narrativa es la que presenta a Paraguay como un país a la vanguardia en la lucha contra la crisis climática por la producción de energía hidroeléctrica. El gobierno reitera que es «cien por ciento limpia y renovable». Esta afirmación la replicó el presidente Peña en su discurso en la cumbre, el director de Itaipú Justo Zacarías en un video promocional de la delegación paraguaya, el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, y el ministro del Ambiente Rolando De Barros en un panel titulado Paraguay, capital verde para el mundo en la COP28.

Si bien es cierto que la energía hidroeléctrica es limpia y renovable, el gobierno omite otros aspectos a considerar. La construcción de la represa de Itaipú no estuvo exenta de impacto ambiental, de hecho significó la pérdida del Salto del Guairá, parte del bosque Atlántico y su fauna, así como la expulsión de comunidades indígenas que habitaban esa región del este del país.

Pero el problema central de señalar y destacar la producción de energía limpia y renovable es que, en la práctica, el 80,2 por ciento del consumo de energía del país sigue siendo a base de combustibles fósiles y orgánicos no renovables y contaminantes, según el Balance Energético 2022 del Viceministerio de Minas y Energía. Solo el 19,6 por ciento de la energía que se consume en Paraguay proviene de las centrales hidroeléctricas, como Itaipú y Yacyretá. Además, un cálculo propio a partir de este reporte demuestra que la hidroenergía representa solo el 51,2 por ciento de la producción primaria nacional de energía ― el restante 48,8 por ciento proviene de la producción de caña, leña y biomasa ―. Un informe de Base IS también señala la contradicción de que a pesar que el país cuente con grandes cantidades de energía hidroeléctrica, sigue importando grandes cantidades de derivados del petróleo, carbón mineral e incluso carbón vegetal.


¿El país que alimenta al mundo?

Una de las afirmaciones que han usado el cartismo y gobiernos anteriores para destacar el aporte del agronegocio a la economía global y justificar su responsabilidad en la crisis climática es decir que Paraguay alimenta a más de 100 millones de personas. En la COP28, Raúl Latorre, presidente de la cámara de Diputados, repitió esta afirmación durante un discurso y Peña dijo lo mismo en una entrevista con el medio DW desde Dubái. Pero hasta ahora no está claro de dónde sale el dato.

Desde La Precisa contactamos con el departamento de prensa de la Presidencia para saber la fuente de la afirmación del presidente. La respuesta fue «habría que preguntarle a él».

Sarah Zevaco, economista y autora del libro ¿De dónde viene lo que comemos?, dice que «esa es una vieja cifra que el agronegocio viene repitiendo como oro hace tiempo». La investigadora explica que este dato se calcula según «cuántos chanchitos o cuántas vacas chinas se pueden alimentar con la cantidad de soja que producimos y cuántas personas pueden comer la cantidad de carne que exportamos».

Para Zevaco, este dato debe ser contrastado con la realidad local. «Acá en Paraguay la pobreza se mide por el acceso al alimento, por la posibilidad de acceder a la canasta básica, y los informes muestran claramente que mucha gente no puede acceder a alimento», asegura.

Según un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), 25 de cada 100 personas en 2021 se vieron obligadas a aceptar «menos calidad o cantidad en los alimentos» de lo que consumían habitualmente. Esto se conoce como inseguridad alimentaria moderada. Además, el informe revela que al menos una de cada 100 personas adultas «pudo haber pasado un día entero sin comer» ese año. Otro reporte del INE de 2023 revela que 359 mil paraguayos sobreviven con ingresos inferiores al valor de una canasta básica de alimentos, que equivale a 359 mil guaraníes en las zonas urbanas del país, o menos de 12 mil guaraníes por día.

Narrativa 2: «La responsabilidad sobre la crisis climática es de otros» 

La segunda narrativa más frecuente del gobierno de Peña señala a otros países como los responsables de la crisis climática y, en consecuencia, de la necesidad de reducir emisiones. Es común que se argumente que la contribución del país a la crisis es ínfima o poco relevante en comparación con la de países de ingresos altos. Si bien este discurso parte de una realidad comprobable ―el desarrollo industrial de Europa occidental y EE.UU. tiene relación con el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero―, se busca desconocer con ello que, aunque las responsabilidades por la crisis climática son diferenciadas, todos los países comparten el desafío de resolver el fenómeno.

«Nuestras emisiones de CO2 son las más bajas de la región latinoamericana, representando solo el 0,1 por ciento de las emisiones globales».

Discurso de Santiago Peña en la cumbre del clima en Dubái.

En el caso de Paraguay, si bien es cierto que el país solo aporta el 0,1 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, no es el país que menos contribuye en la región. Según estadísticas de Our World in Data, una iniciativa de la Universidad de Oxford, Paraguay emite más que Uruguay, Guyana y Surinam. El documento orientativo de la delegación paraguaya para las negociaciones en la COP28 también destacó la baja contribución de Paraguay en emisiones. Los perfiles del Ministerio del Ambiente, el de Industria y Comercio, la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y el diario La Nación amplificaron esta afirmación.

También es común plantear con esta narrativa que el país solo tiene responsabilidad de adaptarse para enfrentar las consecuencias de la crisis climática, una postura que comparte con otros países de ingresos bajos y en rápido crecimiento como China.

Durante la segunda semana de la COP, el diario La Nación amplificó un artículo del biólogo Jorge Martínez Trabuco, originalmente publicado por la UGP, donde sostiene que el sector de la agricultura y ganadería solo debe adaptarse al cambio climático, «pues la economía y la producción en Paraguay están directamente ligadas y condicionadas por el clima». Martínez Trabuco ya había mostrado una postura negacionista del calentamiento global en una entrevista con el presentador Enrique Vargas Peña. En esa entrevista aseguró que los gases de efecto invernadero «no son contaminantes».

Como ya dijimos, el problema de reducir la discusión de la crisis climática al grado de responsabilidad de los países por emisiones contribuidas es que se pierde de vista la necesidad de abordar la crisis colectivamente. Además, medir la acción climática solo en términos de reducción de emisiones de carbono y otros gases no está libre de críticas. Con esta visión quedan relegadas de la discusión cuestiones claves como la importancia de preservar la biodiversidad, más aún en un país como Paraguay que alberga el Chaco, el segundo ecosistema más importante de Sudamérica luego del Amazonas, hoy en riesgo de extinción por la tala indiscriminada y el avance de la frontera de industrias extractivas. Y como país que es particularmente vulnerable a los efectos de la crisis climática, con inundaciones más intensas y olas de calor más prolongadas, mantener la cobertura boscosa y otros ecosistemas como humedales se vuelve una necesidad. Su pérdida solo agravará los efectos de eventos climáticos extremos.

Narrativa 3: «No podemos crecer y reducir emisiones a la vez» o el falso dilema del desarrollo

La tercera narrativa que apareció más veces en nuestro registro toma relevancia en el primer discurso de Santiago Peña como presidente, donde dijo que hay iniciativas que «podrían obstaculizar nuestro desarrollo humano». Esta narrativa propone que son incompatibles la acción climática y el desarrollo de los países, entendido siempre como crecimiento económico. Se da por sentado que el único camino de prosperidad posible es a través de indicadores económicos como el aumento del producto interno bruto y las ventajas comparativas con la consecuente explotación de recursos naturales.

Llamamos falso dilema del desarrollo a esta narrativa porque es una falacia plantear una disyuntiva así. Ana Campos, doctora en Astrofísica, explica porqué en su artículo El falso dilema de crecer o no crecer

«Vivimos en un planeta finito de recursos limitados, lo que imposibilita cualquier forma de crecimiento indefinido de tipo material. Solo recurriendo al pensamiento mágico es posible entender que pueda ser negado un postulado físico tan básico: de algo que es finito no puede obtenerse nada que sea infinito»

La narrativa también plantea que la industrialización ―origen del aumento exponencial de emisiones que calientan el planeta de forma peligrosa― es un derecho adquirido de los países de bajos ingresos y que, en el mejor de los casos, las medidas de mitigación implican un freno al ejercicio de este derecho. En el peor, una violación a la soberanía por parte de países industrializados. 

Peña retomó estas ideas en la cumbre del clima en Dubái y sostuvo que los países en vías de desarrollo no pueden «postergar» su desarrollo económico por las exigencias de países más avanzados. En entrevista con el medio DW, el mandatario dijo que la Unión Europea busca «imponer medidas que no son adecuadas» para el desarrollo de Paraguay y del Mercosur. 

«Quisiera enfatizar la importancia de promover un enfoque más equitativo y no punitivo en los desafíos que enfrentamos en materia climática. Los países en vías de desarrollo no podemos postergar nuestro desarrollo por exigencias unilaterales que rayan la arbitrariedad».

Discurso de Santiago Peña en la cumbre del clima en Dubái.

Una de las políticas ambientales de la Unión Europea que más críticas recibe en nuestro país es la restricción a la importación de materias primas provenientes de territorios deforestados. En Paraguay, las más de 4 millones de hectáreas deforestadas en el Chaco están relacionadas con la ganadería, según datos del Infona. Producto de esta exigencia se pueden cortar relaciones comerciales, como ocurrió con la empresa Italiana Pasubio que dejó de comprar cuero a proveedores paraguayos relacionados con la tala ilegal de bosques en territorio Ayoreo en el Chaco.

Gobierno y agronegocio alineados con discursos que apuntalan el greenwashing oficial

Tras el discurso de Peña en la COP28, medios de comunicación afines al cartismo y representantes del agronegocio felicitaron al presidente de forma pública. Las afirmaciones del mandatario tuvieron mayor alcance gracias a una notable acción coordinada de amplificación con estos sectores.

Ese mismo día, la ARP reprodujo la intervención del presidente. Replicó el segmento en el que Peña afirma que en países como Paraguay «no podemos postergar nuestro desarrollo por exigencias unilaterales que rayan la arbitrariedad». La ARP no solo compartió en varios formatos este discurso, también emitió un comunicado en el que destaca que el mandatario tuvo una «postura firme» a favor de que «los países en desarrollo no pueden postergar su crecimiento por exigencias unilaterales».

La UGP compartió una transcripción completa de la presentación del presidente y sostuvo que Peña «defendió el potencial productivo y la gran conciencia ambiental del Paraguay».

El presidente de la ARP, Pedro Galli, a través de su cuenta de X, felicitó al presidente Peña por su presentación en la Cumbre y difundió un resumen de la intervención del mandatario. El presentador Enrique Vargas Peña, conocido por sus posiciones contrarias al consenso científico y a la acción climática, también amplificó la intervención del mandatario.

«Muy buen discurso de @SantiPenap en la cumbre climática de Dubái: «Los países en vías de desarrollo no podemos postergar nuestro desarrollo por exigencias unilaterales que rayan la arbitrariedad». Vigilemos que a partir de ahora lo llene de medidas contra los arbitrarios».

Publicación de Enrique Vargas Peña en su perfil público de X.

El diario La Nación, medio afín al gobierno de Peña, amplificó el comunicado de la ARP y compartió en un editorial las desinformaciones dichas por el presidente en su discurso en la cumbre del clima. Y en entrevista para La Nación, el presidente de la UGP, Héctor Cristaldo respaldó la postura de Peña.

Fuentes

Climate Mis-/Desinformation Backgrounder

👤
Climate Action Against Disinformation
🗓
25/09/2023

A Guide to Six Greenwashing Terms Big Ag Is Bringing to COP28

👤
DeSmog
🗓
21/09/2023

Entrevista a Sarah Zevaco

👤
Sarah Zevaco, economista e investigadora
🗓
16/12/2023

Cuarta Comunicación Nacional del Paraguay a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. 2023

👤
Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible
🗓
01/09/2023

Aplicación de la escala de experiencia de inseguridad alimentaria en Paraguay. 2022

👤
Instituto Nacional de Estadísticas
🗓
01/05/2022

Pobreza monetaria y distribución de ingreso. EPHC 2023

👤
Instituto Nacional de Estadística
🗓
26/03/2024

Peña desinforma ante líderes mundiales en la cumbre del clima

👤
Josué Congo para La Precisa
🗓
19/12/2023

El discurso desinformante de la soja «libre de deforestación» de Peña

👤
Josué Congo para La Precisa
🗓
19/10/2023

Boicot de empresa europea a deforestadores de tierras ayoreo

👤
Josué Congo para El Surtidor
🗓
23/01/2024

Santiago Peña: su primer discurso completo como presidente de la República

👤
ABC Color
🗓
15/08/2023

Balance energético nacional 2022. Informe y resumen estadístico

👤
Viceministerio de Minas y Energía
🗓
01/08/2023

Per capita, national, historical: how do countries compare on CO2 metrics?

👤
Hannah Ritchie, Pablo Rosado y Max Roser. Our World in Data. Universidad de Oxford
🗓
26/09/2023

El falso dilema de crecer o no crecer

👤
Ana Campos, doctora en Astrofísica, para Climática
🗓
19/05/2023

La historia poco conocida de Itaipú

👤
ABC Color
🗓
24/10/2010

Negacionistas influencian la posición de Paraguay en la COP28

👤
Maximiliano Manzoni para El Surtidor
🗓
24/11/2023

Delegación paraguaya en la COP28 incluyó al hijo del presidente, un piloto de Fórmula 2 y una empresa india de agroquímicos

👤
Maximiliano Manzoni para El Surtidor
🗓
11/12/2023

Es falso que la NASA descartó el impacto de la ganadería en Argentina y Paraguay en el cambio climático

👤
Maximiliano Manzoni para La Precisa
🗓
17/03/2023

La Precisa

Verificamos el discurso público en Paraguay para darte #LaPrecisa

Peña desinforma ante líderes mundiales en la cumbre del clima

El presidente divulgó datos descontextualizados de deforestación y de disminución de emisiones de carbono en la cumbre del clima de las Naciones Unidas.

El discurso desinformante de la soja «libre de deforestación» de Peña

En su gira por EE. UU. el presidente Santiago Peña promocionó la soja libre de deforestación del reporte de Infona, omitiendo que el mismo informe expone que se deforestaron 162 mil hectáreas por estos cultivos en los últimos 17 años.

Reglamento 2023/1115 de la UE, ¿un freno al desarrollo del país?

Una nueva normativa para comerciar con la Unión Europea genera posturas divididas entre gremios del agronegocio y el gobierno. Explicamos de qué se trata.

Metodología y Política de corrección

Enviá tus correcciones a elsurti@memetic.media

#LaPrecisa es la sección de fact-check de El Surtidor. Aquí verificamos información y discurso que tiene el poder de construir la opinión pública y definir políticas del país. Con el uso de datos abiertos y otras fuentes, buscamos que la gente tenga la precisa para evaluar y cuestionar los temas que forman parte del debate diario.

 

 

Basado en la experiencia de Chequeado y los principios de la International Fact-Checking Network (IFCN), el proceso de verificación implica:

  • Seleccionar una frase del ámbito público
  • Ponderar su relevanciaConsultar a la fuente original
  • Consultar a la fuente oficial
  • Consultar a fuentes alternativas
  • Ubicar en contexto
  • Confirmar, relativizar o desmentir la afirmación
  • Calificar

Verificamos información que contenga:

  • Datos históricos
  • Datos estadísticos
  • Comparaciones
  • Afirmaciones legales o constitucionales

NO verificamos:

  • Opiniones
  • Previsiones del futuro

Monitoreamos y verificamos el discurso de personas que influyen y definen políticas, como quienes integran:

  • El Poder Ejecutivo
  • El Poder Legislativo
  • La Corte Suprema de Justicia
  • El Tribunal Superior de Justicia Electoral
  • Empresas estatales (Ande, Essap, etc.)
  • Partidos políticos
  • Gremios de producción
  • Conferencia Episcopal Paraguaya

 

  • Cierto: La afirmación pudo ser confirmada por diversas fuentes.
  • Impreciso: Se catalogan como imprecisas las expresiones que carecen de rigurosidad pero que no se alejan en gran medida del dato preciso.
  • Discutible: La afirmación es parcialmente cierta pero carece de contexto y/o es cuestionada por una o más fuentes.
  • Humo: No se puede confirmar la afirmación porque carece de fuentes verificables. Tampoco hay datos para rebatirla.
  • Falso: La afirmación es exagerada o directamente falsa.

 

La Precisa de El Surtidor busca el máximo de rigor en la información que publica pero, como se sabe, nadie es perfecto. Por eso, nos comprometemos a rectificar la información inexacta que hubiéramos difundido.

En caso de que una persona ponga en aviso a El Surtidor sobre un posible error en una verificación, el equipo se tomará un máximo de 48 horas para una revisión del contenido. Y en caso de ser necesario, publicará una corrección y actualización de la nota.

Si comprobamos que cometimos un error, éste será enmendado y se consignará la modificación con una explicación, fecha de modificación y razones. Si es necesario modificar la calificación de una verificación, ese cambio también estará documentado en la nota.

Cuando una vez publicado un chequeo, nos llega información relevante que complementa, amplía y actualiza datos, la incluimos con el título de «Actualización» y una explicación sobre la pertinencia del agregado, además de la fecha.